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viernes, 9 de diciembre de 2011
domingo, 26 de diciembre de 2010
¿USTED O ALGUIEN QUE USTED CONOCE RESPIRA POR LA BOCA? ¡CUIDADO CON EL SINDROME DE RESPIRACIÓN BUCAL!
Uno dice muchas veces las cosas sin pensarlas ni reflexionarlas. Simplemente ponemos en piloto automático el cerebro.
Cuando le decía a mi cuñado que sus problemas de salud se debían a que no dormía bien porque roncaba de noche, nunca me imaginé la trascendencia de lo que le decía. Yo sabía que el descanso es necesario para que el cuerpo se repare, por lo tanto, me parecía obvio que un cuerpo que no descansa se enferme. Pero en esta situación había mucho más de lo que yo, en aquellos momentos, podía imaginarme.
Como el afectado era él se lo tomó en serio y buscó todas las formas posibles de corregir sus ronquidos. Visitó varios médicos, compró arneses faciales, varios aparatos inverosímiles y aplicó cuanto consejo encontró, sin obtener resultados satisfactorios. A la final se operó, porque tenía el tabique nasal desviado, y ahora respira como nunca antes recordaba haberlo hecho. Por su puesto, duerme mejor.
Pero lo más interesante de esta historia es que gracias a sus investigaciones sobre los ronquidos llegué a enterarme de un término que jamás había oído mencionar: el síndrome de los respiradores bucales.
¿Alguno de ustedes ha oído hablar de ésto y de su importancia vital para la salud total de un individuo?
La respiración bucal es aquella que se efectúa a través de la boca en lugar de hacerla por la nariz. No es “normal”. El ser humano nace condicionado para respirar por la nariz y alimentarse por la boca. Cuando se rompe ese mecanismo fisiológico se afecta el crecimiento y el desarrollo, no sólo facial, sino general.
Algunas de las causas para que se presente este tipo de respiración son: las adenoides hipertrofiadas, rinitis alérgica, desviación del tabique nasal, hipertrofia de los cornetes, pólipos y procesos tumorales.
Las consecuencias de esta respiración bucal pueden ser entre otras:
- Ojeras
- Alteraciones de la mordida (los dientes y la mandíbula se deforman)
- Paladar profundo y estrecho
- Pecho hundido
- Escoliosis
- Genu valgo y pie plano
- Hipoacusia (disminución de la audición)
- Anorexia falsa, come mal por la dificultad de coordinar la respiración con la masticación al momento de tragar.
- Trastornos del sueño caracterizados por mal dormir, sueño agitado y ronquido
- Trastornos del lenguaje y la voz
- Dislalias : Sustituyen las letras "M" por "B" y "N" por "D"
- Timbre de voz alterado con resonancia nasal exagerada y rinolalia
- Trastornos intelectuales: apatía, trastornos de la memoria, disminución de la capacidad para fijar atención voluntaria (hiperactividad), cansancio crónico, agitación, ansiedad, impaciencia, impulsividad, desánimo, dificultades de atención y de concentración.
Me impresionó mucho el hecho de que respirar por la boca pudiera tener consecuencias en el sistema esquelético y en el sistema nervioso.
La Dra. Sonia Mendoza (España) llega a plantear que es tan importante este síndrome que no hay tales trastornos de conducta ni falta de atención, tan sólo hay falla respiratoria. ¿Qué tal?. Esto le dá una nueva arista al problema de la hiperactividad y la falta de atención.
Por otra parte, las dolencias asociadas con este síndrome son:
- Rinitis
• Sinusitis
• Otitis
• Hipoacusia
• Disturbios cardiovasculares y neurológicos
• Amigdalitis a repetición
• Asma
• Ronquido
• Apnea del sueño
• Convulsiones
Además, se observan trastornos del sueño en infantes como:
- Terror nocturno (el niño se levanta llorando sin causa aparente)
• Pesadillas
• Sueño agitado
• Somnolencia durante el día
• Despertar cansado
• Apnea del sueño
Mi recomendación será, en caso de que se presente la respiración bucal, primero verificar si no hay anormalidades físicas como por ejemplo la desviación del tabique nasal (recomendable la consulta a un otorrino). También se debe considerar una alimentación hipoalergénica como la dieta Feingold. Es decir, eliminar aditivos alimentarios, conservantes químicos, colorantes artificiales, saborizantes, glutamato monosódico, etc., azúcares refinados, lácteos y trigo. ¿Será por ésto que muchos niños mejoran su comportamiento al seguir esta dieta?. Además, se debe realizar una exploración odontológica y de ortodoncia, para verificar y corregir en caso necesario, la correcta alineación dental.
De manera tal que padres, pediatras y profesores deben estar muy atentos. En caso de observar que algún niño presente este tipo de respiración, se debe buscar ayuda profesional lo más pronto posible. Esta dolencia es demasiado importante. Más de lo que parece a simple vista.
Y usted amig@ lector: ¿Cómo respira?
P.D.: Gracias Pepe.
sábado, 9 de enero de 2010
HIPERACTIVIDAD, AZÚCAR Y GOLOSINAS: UN LLAMADO DE ALERTA
Los adultos hoy en día, hemos adquirido la muy mala costumbre de “premiar” a los niños con dulces y golosinas, también llamadas chucherías; así como hemos perdido la costumbre hogareña de preparar jugos de frutas frescas y los hemos sustituido con jugos envasados o, peor aún, con bebidas gaseosas o refrescos.
Luego nos quejamos de que estos “niños de ahora” son insoportablemente inquietos y a muchos los llevamos al médico o al psicólogo, cuando no al psiquiatra, porque la maestra sospecha que tienen el Síndrome de Falta de Atención y/o Hiperactividad.
Son muchos los trabajos que se han realizado sobre el efecto del azúcar y los colorantes o saborizantes artificiales sobre el cerebro. Por ejemplo, en 1979, en la ciudad de Nueva York se hizo un estudio cambiando la alimentación de los escolares. Tan sólo se eliminó el azúcar y los aditivos alimenticios (colorantes y saborizantes) y se obtuvo una mejoría del 16 % en su capacidad mental. Esto sin tomar en cuenta cambios en el comportamiento y sin mejorar la calidad de los otros alimentos.
En la revista de novedades médicas Lancet, se publicó un artículo que relaciona directamente al colorante amarillo nº 5 (tartrazina) y al benzoato de sodio (conservante) con la hiperactividad.
Sobre este tema el Dr. Benjamin Feingold, alergólogo y pediatra norteamericano, escribió un libro titulado “Porqué su hijo es hiperactivo”, en el cual establece que los colorantes, saborizantes y colorantes artificiales, son cofactores tanto en los problemas de aprendizaje de los niños como los de conducta. Establece además, que existe una conexión del trastorno por déficit de atención con hiperactividad con ciertas alergias e intolerancias alimentarías. Desarrolló una dieta libre de aditivos (colorantes artificiales, potenciadores del sabor, conservantes...) y salicilatos (sustancias similares a la aspirina, presentes en ciertas frutas y verduras). En su opinión, esta dieta podía prevenir ciertas alergias infantiles.
Para su sorpresa –y la de los padres de los niños tratados– muchos de los menores que la siguieron no sólo mejoraron sus síntomas de alergia, sino que experimentaron cambios muy positivos en su comportamiento. Niños problemáticos, inquietos y con escasa capacidad de concentración y atención –signos del trastorno de déficit de atención con hiperactividad–, mejoraban en todos esos parámetros.
Es interesante notar que actualmente el tratamiento de los niños con autismo (los cuales representan el extremo de un gradiente de comportamientos que comienza con la falta de atención) establece como parte imprescindible del tratamiento, seguir una dieta que comienza con la eliminación de colorantes, conservantes, azúcares refinadas, luego eliminar los productos lácteos (caseína), y por último se sugiere la eliminación del gluten (proteína del trigo, contenida en panes, pastas, galletas, biscochos, tortas, bebidas envasadas y muchos alimentos procesados).
Es impresionante constatar la relación existente entre alimentación y conducta.
En vista de todo lo aquí planteado, los adultos debemos reflexionar y antes de darle una “chuchería” o golosina a un niño, mejor entréguele una fruta, a ver si podemos revertir un mal hábito y convertirlo en uno saludable.
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