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martes, 20 de diciembre de 2022

ACEITES ESENCIALES DE LOS CÍTRICOS Y LA DESINTOXICACIÓN


 

 Hola mi gente. Los invito a ver mi ponencia sobre los aceites esenciales de los cítricos y su uso en la desintoxicación. Estoy segura de que les va a ser muy útil

Dale clic aquí:

Ponencia en el VIII Congreso ANNCH de Naturopatía 

viernes, 13 de marzo de 2020

EL FACTOR MÁS IMPORTANTE PARA PROTEGERTE DEL CORONAVIRUS COVID-19



¿Quieres saber cuál es el factor más importante para protegerte del coronavirus COVID-19 y minimizar su impacto?

Las personas que solemos utilizar la Naturopatía, cuando se trata de enfermedades virales, solemos tomar en cuenta en primer lugar, un suministro adecuado de vitaminas como la C y el complejo B, exposición adecuada al sol, alimentación sana, el uso de plantas medicinales y programas de desintoxicación. 

Otro factor a tomar en consideración  es mantener una higiene corporal adecuada, enfatizando en el correcto lavado de las manos y su frecuencia.


Sin embargo, hay un factor que muchas veces es olvidado, pese a que puede sabotear todas las demás precauciones.

Este factor tan vital e importante es la paz mental, la tranquilidad, el control del estrés o como quieras llamarlo.


¿Porqué considero que es lo más importante? Ahora paso a explicártelo.
 
Los seres humanos estamos programados genéticamente para tener dos tipos de respuesta ante una situación de peligro. 

Peleamos o huimos. No hay otra opción. 

Ya sea que nos encontremos con un tigre, que nos ataque otra persona, o estemos en una situación estresante (como enfrentar los noticieros sobre el COVID-19 en la actualidad), en todos los casos nuestro cuerpo reacciona de la misma manera.

¿Cómo?

El sistema hormonal genera grandes cantidades de cortisol y de adrenalina. Estas hormonas activan el sistema nervioso simpático (que a veces no lo es tanto).

Cuando el  sistema nervioso simpático entra en el modo lucha o huida para protegernos de la amenaza, sea o no real, se desatan una serie de reacciones corporales que facilitarán un mejor desempeño.

Ya sea que salgamos corriendo o que enfrentemos de manera activa el peligro, la respuesta del cuerpo es la misma.

La circulación de la sangre se dirigirá principalmente a los músculos para que podamos correr de prisa o tengamos más fuerza para golpear; y al cerebro para que podamos pensar y reaccionar rápidamente.

Se dilatan las pupilas y los bronquios, preparándonos a ver mejor y a tener más oxígeno disponible en los pulmones.
Se estimula la glándula tiroides para aumentar la producción de energía.
Se detienen la producción de jugos gástricos y del sudor.
Aumenta el ritmo cardíaco.
Aumenta la coagulación de la sangre en prevención a desangramientos por heridas.
Y por consiguiente tendremos menos energía y recursos para el resto de nuestros sistemas corporales como la digestión y el sistema inmunológico.

El cuerpo reacciona para salvarte la vida. Ya luego tendrá tiempo para digerir y para curar cualquier enfermedad que requiera al sistema inmune.

Esa es la biología del estrés. No importa si lo que te estresa es el encuentro con una fiera o si temes perder tu trabajo. O si lo que temes es contagiarte con el COVID-19.

Si tu preocupación por la pandemia te causa angustia, no te deja dormir o no puedes dejar de pensar en ello, tu cuerpo entra en el modo lucha o huida de manera continua, sin descanso.

Esto ocasiona un desgaste enorme en la capacidad de defensa ante cualquier tipo de agente infeccioso.

Justo lo contrario  a lo que necesitas en este momento.

No podrás sacarle todo el provecho posible a tu alimentación. Y ni se diga si consumes comida chatarra, de por sí más difícil de digerir y llena de toxinas que distraerán y restarán eficacia a tu ya débil sistema de defensa.

Alimentarse sanamente,  tomar suplementos de nutrientes y plantas medicinales y hacer ejercicio, es ahora más importante que nunca, pero no es suficiente.

Tienes que tranquilizar tu sistema nervioso para que el sistema inmunológico pueda hacer su trabajo eficientemente.

Una persona constantemente estresada es víctima fácil de virus y cualquier otro patógeno, ya que su sistema inmune está debilitado.

Si tu sistema inmune está fuerte, ningún virus, ni siquiera el coronavirus, podrá matarte. Puede que te enfermes o incluso ni eso. Pero lo superarás. Por eso la mayoría de la población ser recupera. 

¿Qué debes hacer?

Aliméntate sanamente con abundancia de vegetales y de frutas. Procura que cada día los consumas en los colores más variados posible. Blancos, verdes, amarillos, rojos, morados. Cada color representa un tipo diferente de nutriente, y los necesitas todos.

Evita los alimentos envasados y procesados. Consume más comida de verdad. Y no olvides incluir mucho ajo y cebolla en tu menú diario. Si puedes, consume aceite de coco.

Mención aparte merece el cambur o banano. En la parte interna de su concha tiene alta concentración de una lectina que es capaz de combatir el virus del sida.
Se recomienda además su uso tópico contra las verrugas producidas por el virus del papiloma. 

Si sirve contra ambos virus probablemente también puede servir contra el COVID-19. Raspa la concha por dentro y cómelo antes de ingerir la pulpa. Te aseguro que al menos, daño no te va a hacer.

 Hidrátate adecuadamente. Preferiblemente no tomes bebidas muy frías. Dale preferencia a las bebidas calientes. Las tisanas de hierbas y especias  aromáticas como el romero, el tomillo, el orégano, el jengibre, etc., son muy útiles. 


 Toma baños de sol. Preferiblemente todos los días. Al menos por 10 a15 minutos. 
Y hay plantas medicinales que te pueden ayudar muchísimo también fortaleciendo las defensas y combatiendo directamente a los virus. La moringa, la equinácea, el neem, la graviola o guanábana (hojas), el tilo, la manzanilla, el malojillo, el palo de arco, etc., etc. 

Te sugiero que si las vas a usar, te asesores con algún familiar mayor o con algún especialista en plantas medicinales, porque algunas pueden tener contraindicaciones.

Desintoxícate. Un cuerpo lleno de toxinas dificulta enormemente el trabajo del sistema inmune. 


Cada una de las toxinas que tienes acumuladas en tu cuerpo va a ocupar una parte del funcionamiento de tu sistema inmunitario distrayéndole de lo que debería ser su objetivo principal en este momento: vigilar y destruir cualquier patógeno que logre entrar a tu cuerpo. 

Si quieres conocer el grado aproximado de intoxicación que tienes, al final de este artículo encontrarás un vínculo para descargar de manera gratuita mi test de intoxicación.

Y serénate. Desestrésate. Relájate. Vuelvo a insistir. Es importantísimo.


No mires los noticieros a la hora de la comida o antes de dormir. Es más, si son alarmistas no los veas. Mantente informado y toma las medidas que se recomienden, pero no te angusties. Es lo peor que puedes hacer.

Acción y prevención, no preocupación.

Existen muchas terapias para ayudarte a calmar el sistema nervioso. Meditación, infusiones o suplementos de plantas medicinales  (valeriana, verbena, melisa, etc.), aromaterapia, musicoterapia, ejercicio físico (éste es imprescindible para mantener la salud de nuestro cuerpo), yoga, bailoterapia, oración, suplementos de magnesio, etc.

Escoge la que mejor te siente a ti y/o busca  ayuda profesional para que te orienten.

En conclusión, el factor más importante para mantener tus defensas altas es tener bajo control tu sistema nervioso. Pero eso no quiere decir que debas conformarte sólo con ésto. No es suficiente.

Recuerda que también es importante como te alimentas, tu grado de intoxicación, la exposición a la luz del sol y la cantidad de movimiento que haces cada día, como prevención. 

Y recuerda, con respecto al coronavirus COVID-19, más acción y  prevención, menos preocupación.

  Si quieres hacer el test de intoxicación puedes descargarlo aquí:

https://eugeniareboll.com/wp-content/uploads/2019/12/Test-intoxicaci%C3%B3n-ER-1.pdf 

Y en este enlace puedes visitar un artículo que escribí sobre la lectina del cambur o banano con su correspondiente vínculo a la publicación científica que lo sustenta: 
 https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=6232978204863275070#allposts/postNum=74

viernes, 13 de mayo de 2016

El exposoma y su importancia para tu salud




Puede ser que la palabra  exposoma, a tí lector de este blog,  te suene extraña. De hecho es un neologismo, una palabra nueva. Pero su ámbito de acción no lo es. Para nada. Y vete acostumbrando a ella porque se pondrá de moda en pocos años.

Exposoma hace referencia al conjunto de “exposiciones” a las cuales está “expuesta” una persona a lo largo de toda su vida. Valgan las redundancias.

¿Exposiciones a qué?

Prácticamente a todo: sustancias químicas, metales pesados, radiaciones, cambios de temperatura, niveles de ruidos, alimentos, situaciones estresantes, vacunaciones, ingesta de fármacos, todas y cada una de las enfermedades infecciosas que has padecido, todas y cada una de las alergias e intolerancias que has sufrido, todos los comportamientos y actividades que has realizado, e inclusive el contenido variable de bacterias que nos acompañan día a día en nuestro interior y de las cuales muchos ni nos enteramos.
 
Todo, absolutamente todo a lo que hemos estado expuestos en nuestra vida, desde el momento mismo de la concepción. Todo, absolutamente todo, deja su marca en nuestra salud.

Este término fue acuñado en el año 2005 por Christopher Wild,  quien es actualmente el director de la Agencia Internacional de Investigación contra el cáncer. Y lo crea para hacer referencia al hecho de que la genética no explica, en su mayor parte, la gran variabilidad de las enfermedades humanas.

De hecho, la realidad es que los seres humanos estamos expuestos a factores que pueden dañar nuestra salud, independientemente de nuestra genética. Tal y como lo definimos anteriormente: contaminación, nuestra respuesta al estrés, etc., etc., etc. 
 
No sólo son los factores físicos ambientales los que forman parte del Exposoma . También lo son nuestros comportamientos y la respuesta que damos a las situaciones a las cuales nos vemos enfrentados. Esto es muy importante.

La variabilidad del Exposoma es prácticamente infinita. Cambia cada año, mes, semana, hora, día y segundo de nuestras vidas.

Suena abrumador ¿no es cierto?

Y mucho más abrumador cuando constatamos que la exposición a un determinado factor ocasionará consecuencias diferentes en individuos diferentes.  No hay dos seres humanos iguales. Ni siquiera los gemelos univitelinos lo son. 
 
Por el contrario, somos muy individuales en nuestra constitución bioquímica. Por ello, la consecuencia de la acción de un factor exposómico no siempre puede ser predecible.

En la actualidad ya se están desarrollando tecnologías y equipos capaces de evaluar y diagnosticar los efectos concretos que los agentes del Exposoma tienen sobre nuestros cuerpos. Este será un tema que dará mucho de qué hablar en los próximos años.

Pero, no vamos a esperar a que la palabra se ponga de moda para hacer algo al respecto. Los que me conocen saben que no es mi estilo. Vamos a colocarnos en la vanguardia.

¿Cómo?

Analizando una faceta diferente: no sólo lo malo forma parte del Exposoma. También lo bueno: los alimentos sanos, las emociones positivas, los breves o largos momentos de felicidad, el aire puro de la montaña o del mar, el ejercicio que con mejor o peor ánimo realizas, la cálida luz del sol o esos benditos abrazos y caricias que nos reconfortan.

Estudia cómo está tu Exposoma. Hazte consciente de la mayor parte de los factores de tu vida. ¿Vives en un lugar muy contaminado? ¿Cómo son tus relaciones familiares, laborales e incluso con desconocidos? ¿Cuál es tu respuesta ante situaciones estresantes? ¿Cómo es tu alimentación?. 
 
Las preguntas podrían continuar hasta el infinito, pero limítate a las más obvias, mientras comienzas a conocer a ese (hasta ahora) gran desconocido: tú mismo. Y comienza a incluir conscientemente más factores positivos sobre el Exposoma de tu vida.

Querido lector, si comienzas a hacer estas reflexiones, es casi seguro que tomarás consciencia de que debes adquirir nuevos hábitos de vida. De lo contrario, tu Exposoma te lo cobrará, más tarde o más temprano.

Y no es difícil. Sólo tienes que dar pequeños pasos. Empieza por tomar más agua, por ejemplo. O  comer al menos una fruta al día, si es que no lo acostumbras. O comienza por abrazar con más frecuencia a tus seres queridos. O escucha  más a menudo esa música que te hace sentir tan bien. O entra en algún programa de desintoxicación (este es uno de mis favoritos, porque contrarresta muchos factores negativos del Exposoma). Ejemplos sobran.

Recuerda que nunca es tarde para comenzar a llevar una vida más sana y más plena. Y además, cuentas conmigo ;-)

Tengo curiosidad por saber qué opinas sobre este tema. ¿Te animas a hacer un comentario? Me encantaría…

Y si necesitas asesoría en tratamientos naturales para la promoción de tu salud, puedes contactarme enviandome un email a  ereboll@gmail.com

Mi agradecimiento a pixabay.com por la imagen