viernes, 13 de marzo de 2020

EL FACTOR MÁS IMPORTANTE PARA PROTEGERTE DEL CORONAVIRUS COVID-19



¿Quieres saber cuál es el factor más importante para protegerte del coronavirus COVID-19 y minimizar su impacto?

Las personas que solemos utilizar la medicina natural, cuando se trata de enfermedades virales, solemos tomar en cuenta en primer lugar, un suministro adecuado de vitaminas como la C y el complejo B, exposición adecuada al sol, alimentación sana, el uso de plantas medicinales y programas de desintoxicación. 

Además, consideramos importante evitar exponernos al contacto de personas que ya están infectadas, evitando los lugares muy concurridos e implementando el uso de mascarillas o tapabocas e incluso guantes.  El aislamiento social es una necesidad, no una incomodidad.

Otro factor a tomar en consideración  es mantener una higiene corporal adecuada, enfatizando en el correcto lavado de las manos y su frecuencia.
Higiene extrema.

Sin embargo, hay un factor que muchas veces es olvidado, pese a que puede sabotear todas las demás precauciones.

Este factor tan vital e importante es la paz mental, la tranquilidad, el control del estrés o como quieras llamarlo.


¿Porqué considero que es lo más importante? Ahora paso a explicártelo.
 
Los seres humanos estamos programados genéticamente para tener dos tipos de respuesta ante una situación de peligro. 

Peleamos o huimos. No hay otra opción. 

Ya sea que nos encontremos con un tigre, que nos ataque otra persona, o estemos en una situación estresante (como enfrentar los noticieros sobre el COVID-19 en la actualidad), en todos los casos nuestro cuerpo reacciona de la misma manera.

¿Cómo?

El sistema hormonal genera grandes cantidades de cortisol y de adrenalina. Estas hormonas activan el sistema nervioso simpático (que a veces no lo es tanto).

Cuando el  sistema nervioso simpático entra en el modo lucha o huida para protegernos de la amenaza, sea o no real, se desatan una serie de reacciones corporales que facilitarán un mejor desempeño.

Ya sea que salgamos corriendo o que enfrentemos de manera activa el peligro, la respuesta del cuerpo es la misma.

La circulación de la sangre se dirigirá principalmente a los músculos para que podamos correr de prisa o tengamos más fuerza para golpear; y al cerebro para que podamos pensar y reaccionar rápidamente.

Se dilatan las pupilas y los bronquios, preparándonos a ver mejor y a tener más oxígeno disponible en los pulmones.
Se estimula la glándula tiroides para aumentar la producción de energía.
Se detienen la producción de jugos gástricos y del sudor.
Aumenta el ritmo cardíaco.
Aumenta la coagulación de la sangre en prevención a desangramientos por heridas.
Y por consiguiente tendremos menos energía y recursos para el resto de nuestros sistemas corporales como la digestión y el sistema inmunológico.

El cuerpo reacciona para salvarte la vida. Ya luego tendrá tiempo para digerir y para curar cualquier enfermedad que requiera al sistema inmune.

Esa es la biología del estrés. No importa si lo que te estresa es el encuentro con una fiera o si temes perder tu trabajo. O si lo que temes es contagiarte con el COVID-19.

Si tu preocupación por la pandemia te causa angustia, no te deja dormir o no puedes dejar de pensar en ello, tu cuerpo entra en el modo lucha o huida de manera continua, sin descanso.

Esto ocasiona un desgaste enorme en la capacidad de defensa ante cualquier tipo de agente infeccioso.

Justo lo contrario  a lo que necesitas en este momento.

No podrás sacarle todo el provecho posible a tu alimentación. Y ni se diga si consumes comida chatarra, de por sí más difícil de digerir y llena de toxinas que distraerán y restarán eficacia a tu ya débil sistema de defensa.

Alimentarse sanamente,  tomar suplementos de nutrientes y plantas medicinales y hacer ejercicio, es ahora más importante que nunca, pero no es suficiente.

Tienes que tranquilizar tu sistema nervioso para que el sistema inmunológico pueda hacer su trabajo eficientemente.

Una persona constantemente estresada es víctima fácil de virus y cualquier otro patógeno, ya que su sistema inmune está debilitado.

Si tu sistema inmune está fuerte, ningún virus, ni siquiera el coronavirus, podrá matarte. Puede que te enfermes o incluso ni eso. Pero lo superarás. Por eso la mayoría de la población ser recupera. 

¿Qué debes hacer?

Primero que nada seguir las recomendaciones de la OMS y del sistema de salud del país donde residas.
Nota aparte: aunque ellos no recomiendan el uso de tapabocas para la población en general, yo te recomiendo que sí lo uses. Daño no te va a hacer. 
Si donde vives no hay un suministro suficiente para los sanitarios, fabrica tu propio tapabocas para que no los perjudiques. Ellos están arriesgando su vida. No lo olvides. 

Aliméntate sanamente con abundancia de vegetales y de frutas. Procura que cada día los consumas en los colores más variados posible. Blancos, verdes, amarillos, rojos, morados. Cada color representa un tipo diferente de nutriente, y los necesitas todos.

Evita los alimentos envasados y procesados. Consume más comida de verdad. Y no olvides incluir mucho ajo y cebolla en tu menú diario. Si puedes, consume aceite de coco.

Mención aparte merece el cambur o banano. En la parte interna de su concha tiene alta concentración de una lectina que es capaz de combatir el virus del sida.
Se recomienda además su uso tópico contra las verrugas producidas por el virus del papiloma. 

Si sirve contra ambos virus probablemente también puede servir contra el COVID-19. Raspa la concha por dentro y cómelo antes de ingerir la pulpa. Te aseguro que al menos, daño no te va a hacer.

 Hidrátate adecuadamente. Preferiblemente no tomes bebidas muy frías. Dale preferencia a las bebidas calientes. Las tisanas de hierbas y especias  aromáticas como el romero, el tomillo, el orégano, el jengibre, etc., son muy útiles. 


 Toma baños de sol. Preferiblemente todos los días. Al menos por 10 a15 minutos. Evítalo de 11am a 3 pm.

Y hay plantas medicinales que te pueden ayudar muchísimo también fortaleciendo las defensas y combatiendo directamente a los virus. La moringa, la equinácea, el neem, la graviola o guanábana (hojas), el tilo, la manzanilla, el malojillo, el palo de arco, etc., etc. 

Te sugiero que si las vas a usar, te asesores con algún familiar mayor o con algún especialista en plantas medicinales, porque algunas pueden tener contraindicaciones.

Desintoxícate. Un cuerpo lleno de toxinas dificulta enormemente el trabajo del sistema inmune. 


Cada una de las toxinas que tienes acumuladas en tu cuerpo va a ocupar una parte del funcionamiento de tu sistema inmunitario distrayéndole de lo que debería ser su objetivo principal en este momento: vigilar y destruir cualquier patógeno que logre entrar a tu cuerpo. 

Si quieres conocer el grado aproximado de intoxicación que tienes, al final de este artículo encontrarás un vínculo para descargar de manera gratuita mi test de intoxicación.

Y serénate. Desestrésate. Relájate. Vuelvo a insistir. Es importantísimo.


No mires los noticieros a la hora de la comida o antes de dormir. Es más, si son alarmistas no los veas. Mantente informado y toma las medidas que se recomienden, pero no te angusties. Es lo peor que puedes hacer.

Acción y prevención, no preocupación.

Existen muchas terapias para ayudarte a calmar el sistema nervioso. Meditación, infusiones o suplementos de plantas medicinales  (valeriana, verbena, melisa, etc.), aromaterapia, musicoterapia, ejercicio físico (éste es imprescindible para mantener la salud de nuestro cuerpo), yoga, bailoterapia, oración, suplementos de magnesio, etc.

Escoge la que mejor te siente a ti y/o busca  ayuda profesional para que te orienten.

En conclusión, el factor más importante para mantener tus defensas altas es tener bajo control tu sistema nervioso. Pero eso no quiere decir que debas conformarte sólo con ésto. No es suficiente.

Recuerda que también es importante como te alimentas, tu grado de intoxicación, la exposición a la luz del sol y la cantidad de movimiento que haces cada día, como prevención. 

No olvides además, que el aislamiento social es imprescindible, para evitar el contagio. Sigue al pie de la letra las normativas de las autoridades sanitarias y de control de tu área geográfica.

Si sientes algún síntoma de problemas respiratorios, fiebre,  molestia en la garganta, te da tos o tienes dificultad para respirar solicita ayuda médica en tu centro de salud  más cercano. Mejor si lo haces por teléfono o va algún familiar asintomático. Con el COVID-19 no se juega. Es potencialmente muy peligroso.

 

Y recuerda, con respecto al coronavirus COVID-19, más acción y  prevención, menos preocupación.

 

 Si quieres hacer el test de intoxicación puedes descargarlo aquí:

https://eugeniareboll.com/wp-content/uploads/2019/12/Test-intoxicaci%C3%B3n-ER-1.pdf 

Y en este enlace puedes visitar un artículo que escribí sobre la lectina del cambur o banano con su correspondiente vínculo a la publicación científica que lo sustenta: 
 https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=6232978204863275070#allposts/postNum=74

viernes, 28 de febrero de 2020

La metilación y las principales razones de salud para optimizarla



Te invito a leer el siguiente artículo, sobre la metilación, escrito por mi amigo  Mikel García Iturrioz .
A mí me encantó, espero que a tí también ;-)


La metilación y las principales razones de salud para optimizarla

¿Alguna vez te has preguntado si tu entorno o tus elecciones de estilo de vida pueden cambiar la forma en que funcionan tus genes? ¡Claro que pueden! La ciencia que está detrás de este proceso se llama epigenética. En las últimas décadas, los investigadores han descubierto que nuestro entorno (lo que comemos, cómo nos movemos, nuestros niveles de estrés y las toxinas a las que estamos expuestos) puede modificar la forma en la que funcionan nuestros genes sin cambiar realmente nuestro código genético.1



Esto es, tu ADN es como el hardware de un ordenador, nunca va a cambiar la estructura. En cambio, la epigenética sería el software, que puede ser modificado por nuestro entorno, proporcionando instrucciones a nuestro ADN. Los cambios epigenéticos en este software pueden ayudar a determinar si los genes están activados o desactivados e influir en la producción de proteínas en ciertas células. De esta manera, se asegura que solo se produzcan las proteínas necesarias. Uno de los mecanismos más importantes en epigenética es la metilación.



¿Qué es la metilación?



Se trata de un proceso metabólico que consiste en unir pequeñas moléculas llamadas grupos metilo a fragmentos de ADN. Los grupos metilo están formados por un átomo de carbono y tres átomos de hidrógeno. Cuando se agrega un grupo metilo a un gen, puede actuar como un interruptor que podría desactivar ese gen. Cuando pierdes ese grupo metilo, el gen se desmetila.2



La metilación también puede ocurrir en las histonas, que son proteínas que proporcionan soporte estructural a sus cromosomas. Las histonas ayudan a empaquetar el ADN en una unidad compacta que puede caber dentro del núcleo celular. Se ha encontrado que la metilación de histonas desempeña un papel clave en todos los procesos biológicos, incluida la reparación del ADN, el ciclo celular y la respuesta al estrés.3



¿Por qué es importante la metilación del ADN?



Cuando la metilación funciona como debería, puede afectar positivamente muchas reacciones bioquímicas en el cuerpo que regulan todo, desde la cognición hasta la desintoxicación y la actividad cardiovascular. Estos interruptores de encendido / apagado a menudo inhiben la expresión de ciertos genes.4



El problema es que el proceso de metilación podría disminuir con la edad.5 Esta sería una de las razones por la cual la enfermedad crónica es más frecuente en personas mayores. De hecho, los niveles anormales o bajos de metilación se han relacionado con muchas enfermedades.



·        Alzheimer.6

·        Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH).7

·        Autismo.8

·        Cáncer, especialmente de colon, estómago, cuello uterino, próstata, tiroides y mama.9,10

·        Enfermedad cardiovascular.11

·        Deterioro cognitivo.12

·        Depresión.13,14

·        Enfermedad de Parkinson.6



Sin embargo, también hay buenas noticias al respecto, y es que los cambios epigenéticos son potencialmente reversibles. Es decir, un gen con un patrón de metilación defectuoso podría, en las circunstancias correctas, ser capaz de restablecer una actividad saludable y continuar funcionando.



Hábitos para una metilación saludable



Tus hábitos diarios pueden influir en la metilación, ya sea apoyándola o socavando sus efectos beneficiosos. Reemplazar hábitos poco saludables como fumar o comer alimentos ultraprocesados con alternativas saludables como el ejercicio o una dieta de alimentos integrales puede ayudar a optimizar la metilación.15



No obstante, a pesar de seguir a rajatabla un estilo de vida saludable, los resultados de un estudio en las Actas de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos de América han demostrado que la metilación disminuye a medida que envejecemos. La investigación señala que los recién nacidos tienen mucho más ADN metilado que las personas mayores de 100 años. Y las personas de entre 20 y 30 años tienen niveles más altos que los bebés y más bajos que los ancianos.16



Dicho esto, estas son algunas de las cosas que puedes hacer para apoyar la metilación saludable del ADN:



·        Evitar el humo del tabaco

La exposición a largo plazo al humo del cigarrillo puede afectar la metilación del ADN y la expresión génica en el tejido adiposo o graso. Los estudios vinculan estos cambios con consecuencias para la salud generalizadas y potencialmente devastadoras.17 Según los investigadores escoceses de la Universidad de Edimburgo, estos cambios de metilación relacionados con el tabaquismo pueden revertirse, generalmente en un promedio de dos años.18



·        Beber moderadamente

Un estudio publicado en PLOS Genetics evaluó tumores de 162 pacientes con cáncer de mama y descubrió que aquellos que consumían grandes cantidades de alcohol tenían más probabilidades de tener una disminución de la metilación. Esto respalda los beneficios para la salud de limitar el consumo de alcohol, sobre todo en mujeres. Curiosamente, los investigadores también encontraron que las mujeres que consumieron más folato habían aumentado la metilación.19



·        Seguir una dieta saludable y mínimamente procesada

Lo que comes es uno de los factores modificables más fuertes que influyen en la metilación del ADN. Los alimentos ricos en colina como mariscos, aves de corral, huevos, verduras de hoja verde, coliflor, lentejas, soja y semillas de lino pueden ayudar a modular la metilación.20 Otras recomendaciones que favorecen al metilo incluyen espárragos, patatas, espinacas, plátanos, naranjas, legumbres, hígado, pescado, arroz, queso o leche. Son alimentos con alto contenido de vitaminas B, esenciales para la metilación adecuada.21



·        Practicar ejercicio

El ejercicio, incluso en dosis modestas, puede cambiar la expresión génica a través de la metilación. Esto se demostró en un pequeño estudio de 2013 con 23 hombres de mediana edad sedentarios, con sobrepeso leve, en la Universidad de Lund. Durante el estudio, los hombres participaron en clases de ciclismo y aeróbicos en interiores aproximadamente dos veces por semana. Después de seis meses, los investigadores se sorprendieron al encontrar cambios en los genes de los participantes que influyen en la diabetes tipo 2 y la obesidad. Llegaron a la conclusión de que la actividad física alteró la metilación del ADN, lo que sugiere un vínculo epigenético entre el ejercicio y un menor riesgo de enfermedad.22



Vitaminas que apoyan la metilación



Un número creciente de estudios que analizan la relación entre nutrición y metilación sugieren que el proceso depende de vitaminas y minerales específicos. Por ejemplo, un complejo B metilado que proporciona una forma activa de vitaminas B2, B6, B12 y ácido fólico puede soportar la metilación. Por otra parte, el magnesio, un cofactor esencial en el metabolismo del ADN, también es importante. Y la vitamina D estabiliza la estructura de los cromosomas y evita la ruptura de doble cadena del ADN.23



Por ello, aumentar la ingesta de estos nutrientes puede ayudar a mantener una metilación del ADN saludable. Maximiza los beneficios de los suplementos:



·        5-MTHF, la forma activa de ácido fólico.

·        Metilcobalamina, la forma activa de vitamina B12.

·        Piridoxal 5-fosfato, la forma activa de la vitamina B6.

·        Riboflavina 5'-fosfato, la forma activa de la vitamina B2.



Se aconseja consultar con un profesional de la salud para todas las sugerencias de suplementos y cambios de salud.



Conclusión



La metilación es un proceso esencial, y complicado, que juega un papel vital en la salud, la enfermedad y la longevidad. Si bien es necesario realizar más investigaciones para descubrir los detalles de cómo la metilación y la epigenética pueden beneficiar a la salud, ahora tienes la opción de seguir estos pasos para mejorar potencialmente tu expresión genética para una vida más larga y saludable.

Referencias

1. Deans C, Maggert KA. What do you mean, “epigenetic?” Genetics. 2015;199(4):887-96.
2. Phillips T. The role of methylation in gene expression. Nature Education. 2008;1(1):116.
3. Greer EL, Shi Y. Histone methylation: a dynamic mark in health, disease and inheritance. Nat Rev Genet. 2014;13(5):343-57.
4. Moore LD, Le T, Fan G. DNA methylation and its basic function. Neuropsychopharmacology. 2013;38(1):23-38.
5. Xiao FH, Kong QP, Perry B, et al. Progress on the role of DNA methylation in aging and longevity. Briefings in Functional Genomics. 2016;15(6):454-9.
6. Wen K, Miillc J, El-Khodor B, et al. The role of DNA methylation and histone modifications in neurodegenerative diseases: A systematic review. PLOS One. 2016;11(12): e0167201.
7. Heinrich H, Grunitz J, Stonawski V, et al. Attention, cognitive control and motivation in ADHD: Linking event-related brain potentials and DNA methylation patterns in boys at early school age. Sci Rep. 2017;7(1):3823.
8. Nardone S, Sams DS, Zito A, et al. Dysregulation of cortical neuron DNA methylation profile in autism spectrum disorder. Cereb Cortex. 2017;27(12):5739-54.
9. Kulis M, Esteller M. DNA methylation and cancer. Adv Genet. 2010;70:27-56.
10.Klutstein M, Nejman D, Greenfield R, et al. DNA methylation in cancer and aging. Cancer Res. 2016;76(12):3446-50.
11. Nakatochi M, Ichihara S, Yamamoto K, et al. Epigenome-wide association of myocardial infarction with DNA methylation sites at loci related to cardiovascular disease. Clin Epigen. 2017;9:54.
12. Xu X. DNA methylation and cognitive aging. Oncotarget. 2015;6(16):13922-32.
13. Chen D, Meng L, Pei F, et al. A review of DNA methylation in depression. J Clin Neurosci. 2017;43:39-46.
14. Bakusic J, Schaufeli W, Claes S, et al. Stress, burnout and depression: A systematic review on DNA methylation mechanisms. J Psychosom Res. 2017;92:34-44.
15. Lim U, Song MA. Dietary and lifestyle factors of DNA methylation. Methods Mol Biol. 2012;863:359-76.
16. Heyn H, Li N, Ferreira HJ, et al. Distinct DNA methylomes of newborns and contrarians. Proc Natl Acad Sci USA. 2012;109(26):10522-7.
17. Tsai PC, Glastonbury CA, Eliot MN, et al. Smoking induces coordinated DNA methylation and gene expression changes in adipose tissue with consequences for metabolic health. Clin Epigenetics. 2018;10:126
18. McCartney DL, Stevenson AJ, Hillary RF, et al. Epigenetic signatures of starting and stopping smoking. EBioMedicine. 2018;37:214-20.
19. Christensen BC, Kelsey KT, Zheng S, et al. Breast cancer DNA methylation profiles are associated with tumor size and alcohol and folate intake. PLOS Genetics. 2010;6(7):e100143.
20. Zeisel S. Choline, other methyl-donors and epigenetics. Nutrients. 2017;9(5).
21. Taylor RM, Smith R, Collins CE, et al. Methyl-donor and cofactor nutrient intakes in the first 2-3 years and global DNA methylation at age 4: A prospective cohort study. Nutrients. 2018;10(3).
22. Rönn T, Volkov P, Davegårdh, et al. A six months exercise intervention influences the genome-wide DNA methylation pattern in human adipose tissue. PLOS Genet. 2013;9(6):e1003572.
23. Friso S, Choi SW. Gene-nutrient interactions and DNA methylation. Trans-HHS Workshop: Diet, DNA Methylation Processes and Health. 2002. J Nutr. 132:2382S-7S.