sábado, 25 de julio de 2020

Homocisteína elevada: ¿Qué significa para la salud?


Escrito por: Mikel García IIturrioz para naturopatíaysalud.blogspot.com

La homocisteína se descubrió por primera vez en 1932. Se trata de un aminoácido que se encuentra naturalmente en la sangre y el cuerpo lo descompone para mantener unos niveles normales. Sin embargo, en algunos individuos, los niveles de homocisteína se elevan y pueden dar lugar a una condición conocida como hiperhomocisteinemia, que se ha asociado con un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular y síntomas neurológicos.

 

¿Qué es la homocisteína?

 

Es un aminoácido azufrado que se usa en el organismo para producir metionina o cisteína, que son otros aminoácidos. La homocisteína está involucrada en un proceso conocido como metilación, que afecta una amplia gama de funciones como la cognición, la desintoxicación y la función cardiovascular. La metilación alterada puede provocar cambios adversos en la expresión génica, lo que se asocia con efectos negativos para la salud, como autoinmunidad, formación de cáncer y signos aumentados de envejecimiento.

 

En un estado saludable, el cuerpo convierte la homocisteína en metionina o cisteína, según las necesidades de cada individuo. En el caso de deficiencia de metionina, la homocisteína se puede volver a metilar para formar metionina. Por el contrario, con suficiente metionina, la homocisteína se usa para producir cisteína.

 

El metabolismo de la homocisteína ayuda a mantener los niveles normales en la sangre. Las enzimas involucradas en la descomposición de homocisteína incluyen 5,10-metilenetetrahidrofolato reductasa (MTHFR), cistationina β-sintasa (CBS), metionina sintasa (MS) y γ-cistationasa. Los nutrientes que actúan como cofactores esenciales de estas enzimas incluyen las vitaminas B6, B9 (folato) y B12.

 

¿Qué es la homocisteína elevada?

 

También conocida como hiperhomocisteinemia. Esta se caracteriza por niveles de homocisteína superiores a 15 μmol/L. Hay tres niveles de homocisteína elevada:

 

·       Moderado, con niveles> 15 a 30 μmol / L

·       Intermedio, con niveles> 30 a 100 μmol / L

·       Grave o mortal, con niveles> 100 μmol / L

 

En un estudio con más de 57.000 adultos en los Estados Unidos, 1,8% de los individuos tuvieron hiperhomocisteinemia intermedia o severa con niveles superiores a 30 μmol / L.

 

Signos, síntomas y complicaciones

 

La investigación ha encontrado que la homocisteína elevada se correlaciona con la deficiencia de vitamina B12 y sus síntomas asociados. Esto incluye cambios de personalidad, psicosis, demencia y ataxia (pérdida de coordinación de los movimientos musculares).

 

Los altos niveles de homocisteína son un factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares, como enfermedad de las arterias coronarias, enfermedad vascular periférica y accidente cerebrovascular. Además, pueden estar asociados con trastornos neurodegenerativos como la enfermedad de Alzheimer. Se sabe que la homocisteína interrumpe la barrera hematoencefálica e induce inflamación en el tejido nervioso, procesos que están asociados con la sobreestimulación del sistema nervioso y el posible daño neurológico.

 

Cabe añadir que un estudio evaluó las características clínicas de individuos con hiperhomocisteinemia intermedia (> 30 a 100 μmol / L). Los investigadores encontraron que estas personas tenían más probabilidades de tener hipotiroidismo y enfermedad renal que las personas con niveles de homocisteína inferiores a 30 μmol / L. Además, las personas con hiperhomocisteinemia intermedia tenían más probabilidades de estar en tratamiento con ciertos medicamentos, incluidos los antidepresivos, los opioides, los esteroides y las hormonas tiroideas. Estos hallazgos sugieren que la alta homocisteína puede estar asociada con una variedad de condiciones de salud.

 

Causas y factores de riesgo

 

Existen varios factores que pueden contribuir al deterioro del metabolismo de la homocisteína y al alto nivel de la misma, por ejemplo:

 

·       Ciertas condiciones de salud (cáncer, diabetes y disfunción renal o tiroidea).

·       Deficiencias de nutrientes (folato, vitamina B6 o vitamina B12).

·       Factores dietéticos (alcohol, café, dieta alta en metionina).

·       Factores genéticos que afectan las enzimas involucradas en el metabolismo de la  homocisteína.

·       Edad avanzada.

·       Estilo de vida sedentario.

·       Fumar.

 

Enfoques naturales para abordar la homocisteína alta

 

La literatura científica sugiere que dos de las causas de la homocisteína elevada están relacionadas con factores dietéticos, incluidas ciertas deficiencias de nutrientes y una dieta rica en metionina. Afortunadamente, estos factores pueden abordarse mediante modificaciones y suplementos dietéticos para bajar la homocisteína, entre otros métodos.

 

·       Dieta

La prevención o el tratamiento de la homocisteína alta a través de la modificación de la dieta puede incluir moderar el consumo de alcohol y café, así como consumir adecuadamente los nutrientes folato, vitamina B6 y vitamina B12.

 

Por otro lado, es importante tener en cuenta que los vegetarianos y veganos pueden estar particularmente en riesgo de deficiencia de vitamina B12. La siguiente tabla resume las fuentes dietéticas naturalmente altas en estas tres vitaminas:

 

Vitamina

Alimentos que la contienen

Folato (vitamina B9)

Espárrago, aguacate, hígado, brócoli, coles de Bruselas, lechuga, espinaca, etc.

Vitamina B6

Plátano, pescado (salmón y atún), patatas, pechuga de pavo o de pollo, etc.

Vitamina B12

Almejas, queso, leche, yogur, trucha, etc.

 

Se ha demostrado que las personas que consumen una dieta alta en proteínas tienen niveles elevados de homocisteína. Los alimentos con alto contenido de aminoácidos metionina incluyen proteínas animales (carne, pollo y pescado), por ello, se recomiendo incorporar a tu dieta fuentes de proteínas de origen vegetal para reemplazar total o en parte las proteínas animales en tu dieta.

 

·       Suplementos

Se ha estudiado la suplementación dietética de vitaminas B6, B12 y ácido fólico (una forma de folato) por sus efectos sobre los niveles de homocisteína. En un ensayo controlado aleatorio en adultos con al menos un signo de síndrome metabólico, se demostró que la suplementación de vitaminas B con vitamina C durante dos meses reduce los niveles de homocisteína de 9.8 a 8.2 µmol / L en el primer grupo de estudio y de 10.8 a 7.4 µmol / L en el segundo grupo de estudio.

 

En este sentido, los investigadores han declarado que la identificación de las personas que tienen más probabilidades de beneficiarse de esta combinación de vitaminas B requiere una mayor investigación con grupos clave. Por ejemplo, aquellos con niveles de homocisteína moderada o severamente elevados.

 

Por otra parte, un ensayo de 8 semanas evaluó los efectos de la suplementación con creatina en comparación con los grupos control (sin intervención) y placebo (suplementación con placebo) en hombres entrenados en resistencia. El estudio encontró que los niveles de homocisteína fueron significativamente más bajos en comparación con los valores iniciales en hombres con suplementos de creatina con entrenamiento de resistencia.

 

Conclusiones

 

En resumen, la homocisteína es un aminoácido que se encuentra naturalmente en la sangre y que está involucrado en las reacciones de metilación. Las personas con alta homocisteína pueden tener un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares y neurológicas. La homocisteína elevada puede prevenirse o abordarse mediante modificaciones dietéticas y suplementos de ácido fólico, vitamina B6 y / o vitamina B12.

 

Siempre es aconsejable consultar con un profesional de la salud que te asesore acerca de qué suplementos son los más adecuados y en qué cantidades debes tomarlos.

 

Referencias

 

1. Bereket-Yücel, S. Creatine supplementation alters homocysteine level in resistance trained men. The Journal of Sports Medicine and Physical Fitness. 2015;55(4), 313–319.

2. Diaz-Arrastia, R. Homocysteine and neurologic disease. Archives of Neurology. 2000;57(10), 1422-1427.

3. Djuric, D., Jakovljevic, V., Zivkovic, V., & Srejovic, I. Homocysteine and homocysteine-related compounds: An overview of the roles in the pathology of the cardiovascular and nervous systems. Canadian Journal of Physiology and Pharmacology. 2018;96(10), 991–1003.

4. Ganguly, P., & Alam, S. F. Role of homocysteine in the development of cardiovascular disease. Nutrition Journal. 2015;14, 6.

5. Hannibal, L., & Blom, H. J. Homocysteine and disease: Causal associations or epiphenomenons? Molecular Aspects of Medicine. 2017;53, 36–42.

6. Maron, B. A., & Loscalzo, J. The treatment of hyperhomocysteinemia. Annual Review of Medicine. 2009;60, 39–54.

7. Maruyama, K., S Eshak, E., Kinuta, M., Nagao, M., Cui, R., Imano, H., Ohira, T., & Iso, H. Association between vitamin B group supplementation with changes in % flow-mediated dilatation and plasma homocysteine levels: A randomized controlled trial. Journal of Clinical Biochemistry and Nutrition. 2019;64(3), 243–249.

8. Moore, L. D., Le, T., & Fan, G. DNA methylation and its basic function. Neuropsychopharmacology. 2013;38(1), 23–38.

9. Moretti, R., & Caruso, P. The controversial role of homocysteine in neurology: From labs to clinical practice. International Journal of Molecular Sciences. 2019;20(1), 231.

10. Richardson, B., & Yung, R. Role of DNA methylation in the regulation of cell function. Journal of Laboratory and Clinical Medicine. 1999;134(4), 333–340.

11. Sellos-Moura, M., Glavin, F., Lapidus, D., Evans, K. A., Palmer, L., & Irwin, D. E. Estimated prevalence of moderate to severely elevated total homocysteine levels in the United States: A missed opportunity for diagnosis of homocystinuria? Molecular Genetics and Metabolism. 2020;S1096-7192(20), 30051-2.

12. Verhoef, P., van Vliet, T., Olthof, M. R., & Katan, M. B. A high-protein diet increases postprandial but not fasting plasma total homocysteine concentrations: A dietary controlled, crossover trial in healthy volunteers. American Journal of Clinical Nutrition. 2005;82(3), 553–558.

13. Zhong, J., Agha, G., & Baccarelli, A. A. The role of DNA methylation in cardiovascular risk and disease: Methodological aspects, study design, and data analysis for epidemiological studies. Circulation Research. 2016;118(1), 119–131.

martes, 14 de julio de 2020

LA DIETA ALCALINIZANTE Y LA SALUD



 
El llamado pH es un indicador del grado de acidez o de alcalinidad de una sustancia. Se mide en una escala que va de 0 a 14. De cero a cerca de 7 para lo ácido (mientras más bajo más ácido) y por encima de 7 hasta 14 para lo alcalino (mientras más alto, más alcalino). El pH 7 es neutro (como el agua pura).

Ejemplo de líquido con pH muy ácido es el ácido de las baterías o ácido sulfúrico. En tanto que uno con pH muy alcalino es el hidróxido de sodio o destapador de cañerías (diablo rojo lo llamamos en Venezuela).
 
Diferentes partes del cuerpo tienen distintos grados de acidez o de alcalinidad. El pH normal de la saliva oscila entre 6,5 - 7,4 , el de la orina entre 5,5 – 6,5, el del ácido del estómago entre 1,5 - 4 y el de la sangre es ligeramente alcalino y tiene un margen muy estrecho (7,38 - 7,42). El pH de la sangre es tan importante que debajo de 7 o por encima de 7,8 sobreviene la muerte. Es pues, un parámetro fundamental en el monitoreo de la salud.
 
Algunas de las funciones del cuerpo solo ocurren en ciertos niveles de acidez o alcalinidad. Muchas enzimas y reacciones químicas del cuerpo funcionan mejor a un pH determinado. Un pequeño cambio en el pH de alguna zona del cuerpo puede tener un efecto profundo en el funcionamiento del organismo. 
 
 Por ejemplo, si el pH del terreno biológico  (es decir, los líquidos que se encuentran en el espacio intracelular, como la linfa) se torna ligeramente más ácido de lo normal, disminuye la capacidad de contracción de los músculos y aumenta la adrenalina.

           Los procesos naturales de desintoxicación que se desarrollan en el hígado, son una compleja red de reacciones. Su correcto funcionamiento depende en gran medida de un adecuado pH de los fluidos corporales.

Por ello, si el organismo está más acidificado de lo que conviene, estos procesos depurativos se dificultarán. Esto traerá consigo una mayor probabilidad de enfermarnos.
 
Algunas (no es una lista completa) de las enfermedades asociadas a una acidificación del terreno biológico de nuestro cuerpo   son: 
 
Cáncer
Artritis reumatoide
Artrosis
Osteoporosis
Lupus
Asma
Bronquitis
Sinusitis
Enfermedad de Crohn
Enfermedad Celíaca
Esquizofrenia
Esclerosis múltiple

 
Y ¿cuáles son los síntomas de una acidificación del cuerpo?
  
  • Debilidad ósea, Osteoporosis/osteopenia
  • Alergias, rinitis, erupciones cutáneas
  • Pérdida de masa muscular
  • Envejecimiento prematuro
  • Caries y problemas dentales como fragilidad y/o sensibilidad dental
  • Saliva ácida, encías inflamadas y sensibles, sabor metálico en la boca
  • Dolor de articulaciones, dolor muscular y gota
  • Falta de energía y fatiga crónica
  • Digestiones lentas y pesadas
  • Presencia recurrente de hongos, infecciones y virus
  • Tristeza, tendencia a la depresión, nerviosismo e irritabilidad
  • Insomnio, problemas para descansar satisfactoriamente
  • Aumento de peso, obesidad, y diabetes
 
Normalmente la variable que más influye en las variaciones de pH de los fluidos corporales es nuestra alimentación diaria, aunque no es el único factor. Existen otros como el estrés, la falta de descanso adecuado, la depresión, la contaminación, etc. Pero en este artículo nos limitaremos a la alimentación. 
 
Una dieta basada en alimentos acidificantes (que no es lo mismo que alimentos ácidos) baja el pH; mientras que una dieta basada en alimentos alcalinizantes, lo sube.
 
Los alimentos se clasifican en acidificantes (ojo, no en ácidos) y alcalinizantes (no en alcalinos), de acuerdo al efecto que tienen en el organismo después de la digestión. No de acuerdo al pH que tienen por sí mismos.

Por ello, su sabor NO es un indicador del pH que generarán en el organismo una vez consumidos.
 
¿Entonces qué comer?
 
Los alimentos acidificantes son en general,  las carnes (res, pollo, cordero, pavo, pescados, mariscos), los quesos, los huevos, las grasas (todas), el azúcar y todas las harinas (carbohidratos).
Los alimentos alcalinizantes son en general, todas las frutas (incluidas las cítricas) y los vegetales.
Un alimento con sabor ácido puede tener un efecto alcalino. Es lo que sucede con las frutas cítricas como el limón. Los minerales que contienen y que se mantienen luego de la digestión, como el potasio y el magnesio, ayudan a alcalinizar los fluidos corporales.

Para el mantenimiento de la salud, es recomendable ingerir una proporción de aproximadamente un 20-30 % de alimentos acidificantes y un 70-80 % de alimentos alcalinizantes.
 
       Queda ahora como tarea, que cada quién se cerciore de qué proporción de alimentos acidificantes/alcalinizantes consume cada día y sabremos hacia donde estamos llevando a nuestro cuerpo. 

      Busca asesoría para que aprendas cómo balancear tu plato para obtener todos los nutrientes que necesitas y en las cantidades adecuadas.
 
       Y recuerda: una dieta con una adecuada cantidad de frutas y vegetales es la mejor inversión que podemos hacer por el mantenimiento de nuestra salud.

          
       Si requieres orientación sobre programas de desintoxicación natural o si necesitas asesoría para tratamientos complementarios con métodos naturales visita: 

viernes, 13 de marzo de 2020

EL FACTOR MÁS IMPORTANTE PARA PROTEGERTE DEL CORONAVIRUS COVID-19



¿Quieres saber cuál es el factor más importante para protegerte del coronavirus COVID-19 y minimizar su impacto?

Las personas que solemos utilizar la medicina natural, cuando se trata de enfermedades virales, solemos tomar en cuenta en primer lugar, un suministro adecuado de vitaminas como la C y el complejo B, exposición adecuada al sol, alimentación sana, el uso de plantas medicinales y programas de desintoxicación. 

Otro factor a tomar en consideración  es mantener una higiene corporal adecuada, enfatizando en el correcto lavado de las manos y su frecuencia.


Sin embargo, hay un factor que muchas veces es olvidado, pese a que puede sabotear todas las demás precauciones.

Este factor tan vital e importante es la paz mental, la tranquilidad, el control del estrés o como quieras llamarlo.


¿Porqué considero que es lo más importante? Ahora paso a explicártelo.
 
Los seres humanos estamos programados genéticamente para tener dos tipos de respuesta ante una situación de peligro. 

Peleamos o huimos. No hay otra opción. 

Ya sea que nos encontremos con un tigre, que nos ataque otra persona, o estemos en una situación estresante (como enfrentar los noticieros sobre el COVID-19 en la actualidad), en todos los casos nuestro cuerpo reacciona de la misma manera.

¿Cómo?

El sistema hormonal genera grandes cantidades de cortisol y de adrenalina. Estas hormonas activan el sistema nervioso simpático (que a veces no lo es tanto).

Cuando el  sistema nervioso simpático entra en el modo lucha o huida para protegernos de la amenaza, sea o no real, se desatan una serie de reacciones corporales que facilitarán un mejor desempeño.

Ya sea que salgamos corriendo o que enfrentemos de manera activa el peligro, la respuesta del cuerpo es la misma.

La circulación de la sangre se dirigirá principalmente a los músculos para que podamos correr de prisa o tengamos más fuerza para golpear; y al cerebro para que podamos pensar y reaccionar rápidamente.

Se dilatan las pupilas y los bronquios, preparándonos a ver mejor y a tener más oxígeno disponible en los pulmones.
Se estimula la glándula tiroides para aumentar la producción de energía.
Se detienen la producción de jugos gástricos y del sudor.
Aumenta el ritmo cardíaco.
Aumenta la coagulación de la sangre en prevención a desangramientos por heridas.
Y por consiguiente tendremos menos energía y recursos para el resto de nuestros sistemas corporales como la digestión y el sistema inmunológico.

El cuerpo reacciona para salvarte la vida. Ya luego tendrá tiempo para digerir y para curar cualquier enfermedad que requiera al sistema inmune.

Esa es la biología del estrés. No importa si lo que te estresa es el encuentro con una fiera o si temes perder tu trabajo. O si lo que temes es contagiarte con el COVID-19.

Si tu preocupación por la pandemia te causa angustia, no te deja dormir o no puedes dejar de pensar en ello, tu cuerpo entra en el modo lucha o huida de manera continua, sin descanso.

Esto ocasiona un desgaste enorme en la capacidad de defensa ante cualquier tipo de agente infeccioso.

Justo lo contrario  a lo que necesitas en este momento.

No podrás sacarle todo el provecho posible a tu alimentación. Y ni se diga si consumes comida chatarra, de por sí más difícil de digerir y llena de toxinas que distraerán y restarán eficacia a tu ya débil sistema de defensa.

Alimentarse sanamente,  tomar suplementos de nutrientes y plantas medicinales y hacer ejercicio, es ahora más importante que nunca, pero no es suficiente.

Tienes que tranquilizar tu sistema nervioso para que el sistema inmunológico pueda hacer su trabajo eficientemente.

Una persona constantemente estresada es víctima fácil de virus y cualquier otro patógeno, ya que su sistema inmune está debilitado.

Si tu sistema inmune está fuerte, ningún virus, ni siquiera el coronavirus, podrá matarte. Puede que te enfermes o incluso ni eso. Pero lo superarás. Por eso la mayoría de la población ser recupera. 

¿Qué debes hacer?

Aliméntate sanamente con abundancia de vegetales y de frutas. Procura que cada día los consumas en los colores más variados posible. Blancos, verdes, amarillos, rojos, morados. Cada color representa un tipo diferente de nutriente, y los necesitas todos.

Evita los alimentos envasados y procesados. Consume más comida de verdad. Y no olvides incluir mucho ajo y cebolla en tu menú diario. Si puedes, consume aceite de coco.

Mención aparte merece el cambur o banano. En la parte interna de su concha tiene alta concentración de una lectina que es capaz de combatir el virus del sida.
Se recomienda además su uso tópico contra las verrugas producidas por el virus del papiloma. 

Si sirve contra ambos virus probablemente también puede servir contra el COVID-19. Raspa la concha por dentro y cómelo antes de ingerir la pulpa. Te aseguro que al menos, daño no te va a hacer.

 Hidrátate adecuadamente. Preferiblemente no tomes bebidas muy frías. Dale preferencia a las bebidas calientes. Las tisanas de hierbas y especias  aromáticas como el romero, el tomillo, el orégano, el jengibre, etc., son muy útiles. 


 Toma baños de sol. Preferiblemente todos los días. Al menos por 10 a15 minutos. 
Y hay plantas medicinales que te pueden ayudar muchísimo también fortaleciendo las defensas y combatiendo directamente a los virus. La moringa, la equinácea, el neem, la graviola o guanábana (hojas), el tilo, la manzanilla, el malojillo, el palo de arco, etc., etc. 

Te sugiero que si las vas a usar, te asesores con algún familiar mayor o con algún especialista en plantas medicinales, porque algunas pueden tener contraindicaciones.

Desintoxícate. Un cuerpo lleno de toxinas dificulta enormemente el trabajo del sistema inmune. 


Cada una de las toxinas que tienes acumuladas en tu cuerpo va a ocupar una parte del funcionamiento de tu sistema inmunitario distrayéndole de lo que debería ser su objetivo principal en este momento: vigilar y destruir cualquier patógeno que logre entrar a tu cuerpo. 

Si quieres conocer el grado aproximado de intoxicación que tienes, al final de este artículo encontrarás un vínculo para descargar de manera gratuita mi test de intoxicación.

Y serénate. Desestrésate. Relájate. Vuelvo a insistir. Es importantísimo.


No mires los noticieros a la hora de la comida o antes de dormir. Es más, si son alarmistas no los veas. Mantente informado y toma las medidas que se recomienden, pero no te angusties. Es lo peor que puedes hacer.

Acción y prevención, no preocupación.

Existen muchas terapias para ayudarte a calmar el sistema nervioso. Meditación, infusiones o suplementos de plantas medicinales  (valeriana, verbena, melisa, etc.), aromaterapia, musicoterapia, ejercicio físico (éste es imprescindible para mantener la salud de nuestro cuerpo), yoga, bailoterapia, oración, suplementos de magnesio, etc.

Escoge la que mejor te siente a ti y/o busca  ayuda profesional para que te orienten.

En conclusión, el factor más importante para mantener tus defensas altas es tener bajo control tu sistema nervioso. Pero eso no quiere decir que debas conformarte sólo con ésto. No es suficiente.

Recuerda que también es importante como te alimentas, tu grado de intoxicación, la exposición a la luz del sol y la cantidad de movimiento que haces cada día, como prevención. 

Y recuerda, con respecto al coronavirus COVID-19, más acción y  prevención, menos preocupación.

  Si quieres hacer el test de intoxicación puedes descargarlo aquí:

https://eugeniareboll.com/wp-content/uploads/2019/12/Test-intoxicaci%C3%B3n-ER-1.pdf 

Y en este enlace puedes visitar un artículo que escribí sobre la lectina del cambur o banano con su correspondiente vínculo a la publicación científica que lo sustenta: 
 https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=6232978204863275070#allposts/postNum=74