sábado, 23 de abril de 2022

Protégete de la contaminación invisible

 

imagen: Pixabay

No siempre podemos identificar las toxinas que deterioran nuestra salud. Existen algunas a las que somos totalmente insensibles y que no podemos percibir con ninguno de nuestros 5 sentidos: vista, oído, tacto, olfato y gusto. Por ejemplo, los campos electromagnéticos. 

 

Los Campos Electromagnéticos (CEM) son una combinación de ondas eléctricas y magnéticas que se desplazan simultáneamente y se propagan a la velocidad de la luz.

 

En el medio en que vivimos, hay campos electromagnéticos por todas partes, pero son invisibles para el ojo humano. Estamos rodeados por ellos. Y de hecho, además, nosotros mismos somos seres electromagnéticos y no lo sabemos.

 

Nuestro planeta Tierra posee un potente campo electromagnético que provoca la orientación de las agujas de las brújulas y los compases en dirección Norte-Sur y los pájaros y los peces lo utilizan para orientarse en sus recorridos. 

 

Además de las fuentes naturales, en el espectro electromagnético hay también fuentes generadas por los seres humanos, por ejemplo los rayos X que se utilizan para diagnosticar las fracturas. 

 

La electricidad que se suministra en cualquier toma corriente en tu casa o lugar de trabajo lleva asociados campos electromagnéticos de frecuencia baja. Además, se utilizan  diversos tipos de ondas de radio de frecuencia más alta para transmitir información, ya sea por medio de antenas de televisión, estaciones de radio o estaciones base de telefonía móvil.

 

Estos avances tecnológicos han logrado llevar a la humanidad a un alto grado de desarrollo tecnológico pero existe preocupación por parte de algunos científicos e investigadores sobre las consecuencias para la salud a largo plazo.

 

Especialmente durante los últimos años se han planteado muchas dudas con relación a los efectos sobre la salud de numerosas fuentes de campos electromagnéticos, como por ejemplo las líneas o cables  de conducción eléctrica, los hornos de microondas, las pantallas de computadora y de televisión, los dispositivos de seguridad, los radares y, más recientemente, los teléfonos celulares o  móviles y sus estaciones base o antenas repetidoras.

 

A frecuencias bajas, los campos eléctricos y magnéticos exteriores a nuestro cuerpo inducen pequeñas corrientes circulantes en el interior de nuestro organismo.  

 

Se dice que en prácticamente todos los medios normales, las corrientes inducidas en el interior del organismo son demasiado pequeñas para producir efectos manifiestos.

 

¿O no?

 

Hasta los momentos los organismos internacionales de salud establecen que no hay resultados que demuestren de manera categórica que sean dañinos para la salud.

 

Sin embargo, cada día hay más y más investigadores que solicitan que se investiguen las posibles relaciones entre el cáncer y los campos electromagnéticos a frecuencias de radio y de red eléctrica.

 

 

La cantidad de artículos de investigación científica sobre los efectos negativos para la salud de la exposición a campos electromagnéticos crece cada año.

 

Por ejemplo se sabe ya que alteran los canales de calcio dentro de la célula, alteran las porfirinas y representan un riesgo a la salud por el aumento del estrés oxidativo.

 

Todas estas investigaciones resaltan el hecho de que los campos electromagnéticos interfieren con nuestros sistemas biológicos a nivel celular.

 

Los  síntomas asociados a la exposición a elevados campos electromagnéticos artificiales son:

 

fatiga,

depresión,

problemas para dormir,

ansiedad,

aumento de peso,

problemas de tiroides,

problemas de presión arterial,

problemas de frecuencia cardíaca,

problemas de fertilidad,

dolores de cabeza,

mareos,

náuseas...

 

La lista continúa... todos éstos se han relacionado con la radiación electromagnética emitida por dispositivos tecnológicos, como teléfonos móviles o celulares, computadoras y tecnología inteligente.

 

Se define como sensibilidad electromagnética  a esta sintomatología que aumenta con la exposición a campos electromagnéticos y disminuye cuando las personas se alejan de éstos.

 

Y qué podemos hacer?

 

Mucho.  En primer lugar, disminuir el uso de aparatos electromagnéticos, especialmente de noche.

 

¿Eres  una de esas personas que dejan cargando el celular en su mesita de noche, dejan encendido el wifi todo el día y toda la noche,  tienen un televisor y/o una computadora  en su habitación y quizás también tiene un radio-reloj despertador cerca de la cama? Pues comienza a cambiar de hábitos.

 

Usemos los celulares tan sólo para lo imprescindible. No son equipos para mantener largas conversaciones. No le entreguemos estos equipos a los niños, ya que ellos son los más susceptibles.  

 

No los dejemos cargando cerca de nuestra cama cuando nos acostamos. Apaguemos y de ser posible, desenchufemos todos aquellos electrodomésticos que no estemos usando.

 

Y mantengámonos alejados de las áreas de mayor riesgo electromagnético como las torres de alta tensión, los condensadores, transformadores  y las antenas repetidoras.

 

En segundo lugar, hagamos tierra. Aterrarse, earthing o grounding. Como lo quieras llamar. Hacer contacto directo con la tierra, como cuando caminamos descalzos en suelos de tierra, grama, arena, cemento, granito, etc., y que no sean de materiales aislantes como madera o derivados del plástico.

 


¿Desde cuándo no caminas descalzo? Conozco personas que no lo hacen desde que eran niños. Y aunque salimos a disfrutar de la naturaleza, vamos al parque, a la montaña, etc., en realidad no nos conectamos con ella. Vivimos aislados (eléctricamente hablando) por medio de las suelas de nuestro calzado y la ropa que usamos.

 

Cuando llegues a tu casa, si el clima lo permite, camina sin zapatos al menos durante una hora todos los días.

 

Si visitas un parque, un bosque o simplemente un jardín abraza un árbol. Es una hermosa forma de hacer contacto con la Tierra.

 

Si vas a la playa camina sin zapatos sobre la arena húmeda, preferiblemente que las olas mojen tus pies. Esta es la forma más rápida y efectiva de aterramiento.

 

En tercer lugar, cuida lo que comes. Una alimentación  plena de vegetales y frutas está cargada de antioxidantes, vitaminas y minerales que contribuyen a restaurar el equilibrio perdido por la influencia de los campos electromagnéticos sobre nuestro organismo. Particularmente recomiendo el consumo de té verde y de kombucha. Abajo les paso bibliografía.

 

En cuarto lugar, hidrátate adecuadamente. Imprescidible para un óptimo funcionamiento de todos los órganos y sistemas de nuestro organismo.

 

En quinto lugar, desintoxícate. Dedica tiempo y atención a reactivar esos tan ignorados órganos emuntorios que son los que llevan a cabo la tarea de sacar de tu cuerpo todas las sustancias que no puede metabolizar y que pueden hacerle daño.

 

En sexto lugar, usa dispositivos de protección que ya están  la venta en países como Estados Unidos o en Europa. Por ejemplo mantas y camas con conexión a tierra.

 

Existe una piedra llamada shunguita que es un mineral excepcional ya que su composición es única en la tierra. Sólo se encuentra en la región rusa de Karelia. Se está estudiando para utilizarlo en nanotecnología y en la lucha contra el cáncer. Se dice que  esta piedra absorbe y elimina lo que resulta nocivo para las personas y los seres vivos, en especial la energía electromagnética.

 

Espero que tomes en cuenta todo ésto y que no sea tan solo una lectura interesante que se olvida pronto.

 

Cuídate ahora, no esperes…

 

Si necesitas atención personalizada para promover tu salud, puedes comunicarte conmigo a mi correo ereboll@gmail.com

 

Y para los curiosos, aquí alguna bibliografía que respalda lo que dije:

 

 

Kıvrak, E. G., Yurt, K. K., Kaplan, A. A., Alkan, I., & Altun, G. (2017). Effects of electromagnetic fields exposure on the antioxidant defense system. Journal of microscopy and ultrastructure, 5(4), 167-176.

 

Çetin, H., Nazıroğlu, M., Çelik, Ö., Yüksel, M., Pastacı, N., & Özkaya, M. O. (2014). Liver antioxidant stores protect the brain from electromagnetic radiation (900 and 1800 MHz)-induced oxidative stress in rats during pregnancy and the development of offspring. The Journal of Maternal-Fetal & Neonatal Medicine, 27(18), 1915-1921

 

Zhang, Y., Zhang, D., Zhu, B., Zhang, H., Sun, Y., & Sun, C. (2016). Effects of dietary green tea polyphenol supplementation on the health of workers exposed to high-voltage power lines. Environmental Toxicology and Pharmacology, 46, 183-187.

 

Gharib, O. A. (2014). Effect of kombucha on some trace element levels in different organs of electromagnetic field exposed rats. Journal of Radiation Research and Applied Sciences, 7(1), 18-22.

 

Skrypnik, L., Babich, O., Sukhikh, S., Shishko, O., Ivanova, S., Mozhei, O., ... & Nikonov, I. (2021). A Study of the Antioxidant, Cytotoxic Activity and Adsorption Properties of Karelian Shungite by Physicochemical Methods. Antioxidants, 10(7), 1121.



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