jueves, 1 de noviembre de 2018

¿Qué son los metales pesados y otras toxinas? ¿Porqué nos hacen daño?

                                                   Imagen: Pixabay

   Por todas partes nos encontramos con artículos, entrevistas, videos, etc., que mencionan a los metales pesados y otras toxinas como culpables de muchos problemas de salud.
    Empecemos por aclarar qué es una toxina.
   Una toxina es una sustancia, natural o no, que de alguna  manera su contacto con ella nos perjudica.

   Existen dos tipos de toxinas: las naturales y las artificiales (creadas por el hombre).

   Cuando hablo de toxinas naturales me refiero a sustancias que se encuentran en la naturaleza, que no fueron creadas por el hombre; pero que al estar en contacto con ellas nos hacen daño.

   Ejemplos de toxinas naturales:
  Metales pesados que pueden estar normalmente el agua que bebemos, el aire que respiramos y los alimentos que ingerimos. No me refiero aquí a la contaminación provocada por el ser humano. Los metales pesados están en la naturaleza. Forman parte de la corteza del planeta  Tierra. Y en la medida que la erosión va desgastando las rocas y el agua de los ríos arrastra parte los materiales del lecho por donde pasa, éstos se hacen accesibles a nosotros y quedamos expuestos a su contacto. Este es el caso del mercurio, el cadmio, el plomo, etc.

  Alimentos tóxicos como por ejemplo la yuca amarga, cuya toxicidad puede ser mortal para los seres humanos. Alimentos contaminados por hongos o bacterias. Venenos de animales como por ejemplo algunas serpientes, arañas y otros. Otros venenos de animales que osadamente consumimos como el pez globo. Incluso existen animales como los mejillones que acumulan en su cuerpo las toxinas de lo que es su alimento natural y que superado cierto límite, pueden intoxicarnos si los consumimos. Es el caso de lo que se conoce como “marea roja”, que no es más que el crecimiento desmesurado de cierto tipo de fitoplancton marino.

  Sustancias de desecho de  microorganismos: éstos son metabolitos de patógenos con los que nos hemos estado en contacto. Me refiero a los hongos, virus y bacterias que nos han infectado. En muchas ocasiones no es el patógeno en sí el que nos enferma sino sus productos de desecho, que  intoxican nuestros fluidos corporales.

   Productos de nuestro propio metabolismo, como el ácido úrico, el ácido láctico, etc.. Hormonas como el cortisol y la adrenalina que se hayan producido en exceso y el cuerpo no esté en capacidad de neutralizar. Incluso otras hormonas que normalmente son necesarias pero que en determinados momentos el cuerpo ve limitada su capacidad de metabolización, como los estrógenos por ejemplo.

  El estrés crónico es nuestra principal fuente de toxinas internas. 

  Materiales radiactivos naturales como el radón, el uranio y el plutonio.

  Existen también toxinas artificiales.  Las fabricadas por el ser humano. Son las más conocidas. Se habla de ellas cuando mencionamos la palabra contaminación. Ejemplos de ellas:
Insecticidas, plaguicidas y pesticidas sintéticos como el DDT, el glifosato y otros, que se utilizan ampliamente en la agricultura intensiva. Dioxinas, ftalatos, furanos y bifenilos policlorados (BPC) provenientes de los plásticos que usamos diariamente.

  Solventes orgánicos como la acetona, el benceno, el tolueno, tetracloruro de carbono y muchísimos más que se utilizan ampliamente para producir productos de limpieza, pinturas y materias primas para otras industrias.

     Combustibles procesados como la gasolina y el diésel,  y todos los productos derivados de la industria petrolera.

   Prácticamente todos los productos que se emplean en la fabricación de pinturas, lacas, tintes, adhesivos, anticongelantes, detergentes, desengrasantes, combustibles y lubricantes, conservantes de tejidos, gomas, plásticos, explosivos y un largo etcétera.

   Amalgamas dentales, que aunque los metales son naturales, no lo es el uso irresponsable que se hace al colocarlos en la boca. Al amalgamarlos con mercurio dejan de ser naturales y ya entran en la categoría de toxinas artificiales.

  Materiales de desecho de la fabricación de productos industriales, que pueden contener compuestos orgánicos tóxicos y/o metales pesados. Por ejemplo pilas, circuitos electrónicos, carcasas plásticas, botellas y envases, etc.

   Campos electromagnéticos artificiales, como los generados por las instalaciones eléctricas domésticas e industriales y por las emisiones de microondas de la industria de las telecomunicaciones. Son invisibles y por ello muchas veces no los tomamos en cuenta, pero en la actualidad, son una importante fuente de contaminación.
Todas estas toxinas, naturales o no, tienen el potencial de perjudicarnos, afectando nuestra salud. Algunas lo harán en cualquier caso. Otras lo harán tan solo si están en una cantidad suficiente y nuestro organismo no puede sacarlas a una velocidad mayor a la que se acumulan en nuestro cuerpo.

   ¿Qué consecuencias para nuestra salud pueden ocasionar las toxinas?

   No importa si la toxina es natural o artificial, de igual manera nos va a perjudicar. Lo importante es identificarla y evitar su efecto nocivo para nuestra salud.

   Por ejemplo, las emanaciones naturales del gas radón son la segunda causa de cáncer de pulmón, solo superada por el tabaco.

   En general, las toxinas atmosféricas (humos provenientes de plantas de procesamiento industrial o de la industria aeronáutica, emanaciones de vehículos, crematorios, quema de basura,  etc.) aumentan el riesgo de padecer de enfermedades respiratorias agudas (asma, neumonía, etc.)  y crónicas (cáncer, enfisema pulmonar, silicosis, etc.), incluso enfermedades cardiovasculares.

   De acuerdo a la OMS Cuanto más bajos sean los niveles de contaminación del aire mejor será la salud cardiovascular y respiratoria de la población, tanto a largo como a corto plazo. Esto es tan importante que para el año  2012, la contaminación atmosférica en las ciudades y zonas rurales de todo el mundo provocó cada año aproximadamente  3 millones de muertes prematuras.

   Los metales pesados como el mercurio, el plomo, el cadmio, etc., provocan daños neuronales afectando el funcionamiento normal del cerebro y de todo el sistema nervioso. Afectan órganos como el hígado, los riñones y todo el sistema hormonal. Pueden conducir a diabetes, enfermedades neurodegenerativas, cardiovasculares y óseas. Son también precursores de diversos tipos de cáncer.

   Los contaminantes orgánicos como solventes y derivados de los plásticos tienen la capacidad de ser cancerígenos o disruptores endocrinos. Se les denomina disruptores endocrinos porque pueden provocan trastornos hormonales tan diversos como diabetes, trastornos tiroideos, infertilidad, insomnio, fatiga crónica, etc.

   En resumen, las toxinas naturales o no, son sustancias que tienen la capacidad de dañar nuestro organismo provocando una gran cantidad de enfermedades agudas y crónicas.

   Es importante estar conscientes de que nos afectarán dependiendo del tipo y la cantidad de toxina con la que hemos estado en contacto y de la capacidad de nuestro cuerpo para desintoxicarse de ella.

  Si queremos mantenernos sanos debemos aprender cómo podemos estimular el sistema de desintoxicación que posee nuestro cuerpo. De eso hablaremos en próximos artículos.

  Si crees que estás contaminado(a)  y esto está perjudicando tu salud, te invito a que nos lo cuentes en el área de comentarios. Mi correo electrónico es ereboll@gmail.com

domingo, 6 de mayo de 2018

7 de mayo día internacional de caminar descalzo: Beneficios para la salud

                                                             Foto: Jan Romero en unsplah.com


     ¿Desde cuándo no caminas descalzo? Conozco personas que no lo hacen desde que eran niños. Y aunque salimos a disfrutar de la naturaleza, vamos al parque, a la montaña, etc., en realidad no nos conectamos con ella. Vivimos aislados (eléctricamente hablando) por medio de las suelas de nuestro calzado y la ropa que usamos.
                                                                               
     Cada día hay más evidencias científicas que demuestran que muchos problemas de salud pueden ser debidos a nuestra "desconexión" con la tierra. Y cuando hablo de problemas de salud me refiero a dolencias como dolores crónicos, artritis, alergias, insomnio, obesidad, insomnio, fatiga, problemas inmunológicos, hipertensión y muchas otras que por ahora no me las van a creer.

     Estamos rodeados de campos electromagnéticos y no los percibimos. De hecho, somos seres electromagnéticos y no lo sabemos.  ¿Cuántas veces habremos padecido de dolores de cabeza, subidas inesperadas de tensión, angustias o depresiones inexplicables que pudieron haberse resuelto con tan sólo poner los pies descalzos en el piso?

     Es tan sencillo, que es como  para no creerlo. Hasta que lo estudiamos.
Nunca había sido tan evidente el poder sanador de la madre tierra como en este caso.

    Es probable que sepas que la Tierra tiene un campo electromagnético. Pero ¿sabes que el cuerpo humano también lo tiene, más aún que es posible que cada célula lo tenga?

                                                                             Imagen: pixabay.com/es

     Estos campos electromagnéticos naturales son beneficiosos, no como los otros campos electromagnéticos de los que nos han dicho que son dañinos para nuestra salud.  Me refiero a los de las torres de alto voltaje, los de las antenas repetidoras de las microondas de los teléfonos celulares e incluso los de los electrodomésticos que nos rodean.

     Los campos electromagnéticos del cuerpo son naturales, forman parte de nuestro ser y son beneficiosos. Ayudan a regular procesos bioquímicos importantes y permiten a las células comunicarse entre sí con impulsos eléctricos. Además están diseñados para interactuar con los campos electromagnéticos de la Tierra para ayudar a mantener una salud óptima.

   Pero hay un problema: cuando estás desconectado de la Tierra, los sistemas eléctricos de tu cuerpo se alteran y la salud se deteriora.  Te haces más susceptible a los otros campos electromagnéticos: a los artificiales. Y si estas contaminado con metales pesados, tu suceptibilidad se incrementa.

      Sólo son sanos los campos electromagnéticos naturales.

    ¿Eres  una de esas personas que dejan cargando el celular en su mesita de noche, tienen un televisor y/o una computadora  en su habitación y quizás también tiene un radio-reloj despertador cerca de la cama?

     Cada día hay más científicos, organizaciones de defensa de la salud, organizaciones ecologistas e incluso gobiernos que están advirtiendo del daño tan grave para la salud que representan los campos electromagnéticos artificiales. Los resultados han sido tan alarmantes que incluso la Agencia de Protección del Medio Ambiente en los Estados Unidos a llamado a "limitar su exposicion".

     Usemos los celulares tan sólo para lo imprescindible. No son equipos para mantener largas conversaciones. No le entreguemos estos equipos a los niños, ya que ellos son los más susceptibles.  No los dejemos cargando cerca de nuestra cama cuando nos acostamos. Apaguemos y de ser posible, desenchufemos todos aquellos electrodomésticos que no estemos usando. Y mantengámonos alejados de las áreas de mayor riesgo electromagnético como las torres de alta tensión, los condensadores  y las antenas repetidoras.

    A todas aquellas personas con problemas de insomnio o mal dormir, les recomiendo que, antes de tomarse una píldora,  intenten primero caminar descalzos una hora en la noche y desconecten todos los aparatos eléctricos que tengan en su habitación. No basta con apagarlos, algunos hay que desenchufarlos, como los televisores, por ejemplo. Hagan la prueba por varios días y tan sólo en el caso de que no mejore el sueño recurran a otras soluciones para ayudarse a dormir.

  Y a todos, mi recomendación de hoy: caminen descalzos todos los días, de ser posible una hora.

                                     ¡¡¡ A CAMINAR DESCALZO SE HA DICHO!!!!

jueves, 9 de noviembre de 2017

Los probióticos podrían ayudar a prevenir el cáncer de colon

Hola. Hoy les invito a leer este artículo buenísimo sobre los probióticos y la prevención del cancer, que ha escrito Mikel García Iturrioz.  Espero que lo disfruten tanto como yo y les sea de utilidad.





Los probióticos podrían ayudar a prevenir el cáncer de colon

Así lo confirman los resultados de un estudio con ratones. El tratamiento con cepas probióticas en ratones, redujo la frecuencia y el tamaño de los tumores colorrectales tras la exposición a carcinógenos y químicos inflamatorios, según un nuevo estudio publicado en la revista científica American Journal of Pathology.


El grupo de investigadores dirigido por la Escuela de Medicina de Baylor, en Houston (EE.UU.) descubrió que después de 15 semanas los ratones alimentados con una cepa productora de histamina de la especie probiótica “Lactobacillus reuteri”, tenían menos tumores y de menor tamaño que el grupo de control en respuesta a una combinación de dosis única de un carcinógeno de colon (azoximetano (AOM)), y un químico inductor de inflamación (dextrano sulfato de sodio (DSS)).

La cepa probiótica activa L. reuteri 6475 también redujo la captación de glucosa en el colon, redujo el número de células mieloides inmaduras esplénicas (inducidas por el carcinógeno) y suprimió la inflamación causada por los dos productos químicos.
“Estas observaciones son consistentes con la conclusión de que el probiótico productor de histamina L.reuteri, puede atenuar la carcinogénesis del colon inducida por AOM+DSS, al menos en parte, a través de la maduración mejorada de células mieloides en circulación y la consiguiente reducción de citocinas pro-inflamatorias”, comentó el profesor James Versalovic, lider del estudio.
El L. reuteri 6475 posee un gen que es responsable de la producción de histidina decarboxilasa (HDC), una enzima que convierte histidina en histamina en el intestino. Sin embargo, las cepas inactivas de L. reuteri (no hdc+), no proporcionaron beneficios protectores en los ratones.
¿Un papel para la histamina?
“Este informe subraya la importancia potencial de la conversión luminal de L-histidina a histamina mediante microbios intestinales, como factor en la susceptibilidad a la colitis y al riesgo de cáncer de colon”, escribió el primer autor Chunxu Gao.
“La histamina producida por los microbios intestinales puede complementar la capacidad para generar histamina de las células mamíferas y pueden ofrecer nuevas posibilidades para la terapia génica mediada por microbioma” explica Gao.
El papel de la histamina en el cáncer humano no se entiende completamente y todavía despierta controversia. Un pequeño estudio previo de pacientes con cáncer colorrectal mostró una actividad significativamente más elevada de HDC en tumores, lo que sugiere un papel de la actividad enzimática de HDC en la progresión del cáncer. Por el contrario, en otro estudio, se descubrió que la deficiencia de histamina endógena aumentaba el riesgo de cáncer colorrectal asociado a la inflamación.
En esta investigación, los investigadores también analizaron 15 conjuntos de datos obtenidos de pacientes humanos con cáncer colorrectal y encontraron mejores índices de supervivencia en aquellos con mayor actividad HDC y aumento de la expresión génica del receptor de histamina.
Según los investigadores, estos hallazgos plantean la posibilidad de que los probióticos productores de histamina, en combinación con una ingesta suficiente del aminoácido L-histidina, podrían mejorar el resultado en pacientes con cáncer colorrectal asociado a la inflamación.
“Nuestros resultados sugieren un papel significativo de la histamina en la supresión de la inflamación intestinal crónica y la tumorectomía colorrectal. También hemos demostrado que las células (tanto las microbianas como las de mamífero) pueden compartir metabolitos o compuestos químicos que juntos promueven la salud humana y previenen enfermedades”, dijo el doctor Versalovic.
“En cuanto implicaciones más amplias del estudio, estamos a punto de aprovechar los avances de la ciencia del microbioma para facilitar el diagnóstico y el tratamiento de enfermedades humanas”, añadió.
“Simplemente introduciendo microbios que proporcionan sustancias vitales que estén en carencia, podemos reducir el riesgo de cáncer y complementar las estrategias de prevención del cáncer basadas en la dieta”.

Autor
Mikel García Iturrioz, director técnico del Herbolario Online Misohi Nutrición.
Referencias
Chunxu Gao, James Versalovic et al. Gut Microbe-Mediated Suppression of Inflammation-Associated Colon Carcinogenesis by Luminal Histamine Production. Am J Pathol. 2017 Oct;187(10):2323-2336
 




miércoles, 18 de octubre de 2017

DEL MITO DEL RABANO YODADO Y LA TIROIDES



   He querido aclarar en este artículo, un tema de mucha importancia que ha sido muy  mal manejado. 


   Con mucha frecuencia me consigo con expresiones como: "El rábano es bueno para la tiroides porque tiene mucho yodo".


   Señores, presten atención: el rábano NO tiene mucho yodo. Y NO debe ser consumido en caso de hipotiroidismo.


   Aclaremos

   El rábano (Raphanus sativus) es una  planta de la familia de las brassicaceae o crucíferas (como las coles, el coliflor, el brócoli, las coles de Bruselas, la mostaza, la rúgula y los berros). Se cultiva por sus hermosas raíces comestibles de un bello color rojizo y corazón blanco. Con un ligero sabor picante y amargo, es acompañante ideal de muchos platos crudos o cocidos. Otro rábano blanco, el daikon, es parte esencial de la comida japonesa y el inefable  wasabi que acompaña los platos de sushi, es una variedad de rábano muy picante.

Tanto romanos como egipcios mencionan su uso desde la antigüedad. Estos últimos daban tanta importancia a su consumo, que era dieta obligada en los constructores de las pirámides, junto al ajo y las cebollas, ya que sostenían que les daban fuerza e impedían que se enfermaran.


Los beneficios para la salud del consumo de los rábanos son múltiples. Excelentes como antioxidantes, son muy ricos en fibra,  vitaminas del grupo B, C, folatos y minerales. Más no  son los vegetales  más ricos en yodo, como creen muchas personas. De hecho las papas (patatas) tienen un mayor contenido de yodo que los rábanos.


Usado externamente, el jugo de rábano exprimido ayuda en la curación de las heridas en la piel. Es particularmente útil en caso de quemaduras leves; ayuda a cicatrizar y a aliviar el dolor.


El rábano es diurético, por lo que ayuda en la prevención de la formación de los cálculos renales. Pero su mayor beneficio para la salud, es la protección que ofrece al hígado y a la vesícula. Esto es debido a su capacidad para facilitar la formación de bilis, gracias a su contenido de unos compuestos azufrados denominados glucosinolatos o tioglicósidos. Estos son los que le dan ese característico sabor picante y amargo que a muchas personas no les agrada. Más, sin embargo, son el mayor tesoro nutricional que tienen.


Algunos compuestos químicos derivados de la digestión de los glucosinolatos son los indoles y los isotiocianatos. De estos últimos van a oír hablar mucho por sus propiedades anticancerígenas. Por otra parte, estos compuestos azufrados tienen propiedades antisépticas, por lo cual los rábanos han sido usados tradicionalmente, en preparaciones medicinales contra molestias en la garganta, bronquitis, asma y tos irritativa.


Ahora bien, lo que es su principal beneficio puede ser al mismo tiempo su principal inconveniente… si tienes hipotiroidismo.


El hipotiroidismo es una condición en la cual la glándula tiroides produce muy poca cantidad de las hormonas tiroideas. El cuerpo presenta un metabolismo lento en general, ya que estas hormonas son fundamentales para que se realicen la mayoría de las funciones orgánicas. Esto ocasiona una variedad importante de dolencias, entre las que encontramos:


Retardo mental en los niños


Fatiga


Aumento de peso


Intolerancia al frío


Dolores en los músculos y las articulaciones


Depresión


Cabello fino y seco


Piel seca


Estreñimiento


Problemas menstruales


Problemas cardíacos     


De acuerdo con la causa,  el hipotiroidismo puede presentarse con una glándula  tiroides más pequeña de lo normal o por el contrario mucho más grande. Esta última condición se conoce como bocio. El bocio también se puede presentar en casos de hipertiroidismo o tiroiditis.


Todos los alimentos que contienen isotiocianatos son bociogénicos.   Es decir, favorecen la formación de bocio. Por ello NO son adecuados para personas que padezcan de hipotiroidismo. Ya los mencionamos: las crucíferas, es decir,  brócoli, coliflor, coles, mostaza, berros y por supuesto, el rábano.  


Ahora bien, ¿de dónde viene la confusión? ¿Por qué algunas personas recomiendan el rábano como fuente de yodo en problemas de tiroides, si en realidad no tiene tanto yodo e incluso está contraindicado en el hipotiroidismo?


La verdad no la sé, pero me aventuro con una hipótesis. Me atrevo a decir, que a los jarabes que se preparaban con rábano, para aprovechar sus propiedades antisépticas (¿recuerdan que mencioné  su uso en preparados para la garganta, el asma, la tos y la bronquitis?) se le debe haber añadido yodo, precisamente para evitar su efecto secundario sobre la tiroides. De hecho el remedio se llamaba y se llama “rábano yodado”. Pienso que si se “yoda” algo es porque no lo tiene.


Si tú amigo lector, conoces algo al respecto, agradeceré en mi nombre y en el de los lectores de este blog, que nos lo compartas en la sección de comentarios.


 


P.D.: gracias a Pixabay por la imagen de los rábanos