domingo, 21 de diciembre de 2025

¿Sabías que la inflamación de la próstata puede estar relacionada con el intestino… e incluso con el corazón?


Durante mucho tiempo nos enseñaron a pensar el cuerpo como un conjunto de piezas independientes.
Un órgano, un síntoma, un especialista.


Sin embargo, cada vez es más evidente que el cuerpo no funciona por partes, sino como un sistema interconectado.


Y a veces, el lugar donde aparece el síntoma no es donde se origina el desequilibrio.


Las mucosas: el tejido que conecta más de lo que creemos


Existe un tejido del que se habla poco y que, sin embargo, conecta funciones clave del organismo: las mucosas.


Recubren las principales superficies de intercambio del cuerpo y están presentes en:

  • Intestino
  • Estómago
  • Vías respiratorias
  • Boca
  • Sistema urinario
  • Próstata
  • Sistema ginecológico
  • Ojos

Lo interesante es que todas estas mucosas comparten un mismo origen embrionario.
Es decir: biológicamente forman parte de una misma red funcional.


Por eso, cuando una mucosa se inflama de forma persistente, rara vez lo hace de manera aislada.


¿Qué es el Síndrome de Inflamación de las Mucosas?


Hablamos de Síndrome de Inflamación de las Mucosas cuando existe una inflamación crónica, de bajo grado, que afecta a una o varias mucosas del cuerpo y se manifiesta con síntomas aparentemente desconectados:

  • Digestiones pesadas o distensión abdominal
  • Mucosidad persistente
  • Molestias urinarias o prostáticas
  • Irritación ginecológica recurrente
  • Piel reactiva
  • Fatiga o niebla mental

Las analíticas pueden salir “dentro de rango”.
Pero el cuerpo no se siente en equilibrio.


El concepto de terreno: la clave que cambia la mirada


Desde la naturopatía no observamos solo el síntoma, sino el terreno en el que ese síntoma aparece.


El terreno incluye:

  • Estado de las mucosas
  • Microbiota
  • Carga tóxica acumulada
  • Nivel de inflamación sistémica
  • Capacidad real de eliminación
  • Regulación del sistema nervioso e inmune

Cuando el terreno está alterado, el cuerpo busca compensar…
y muchas veces lo hace a través de las mucosas, que actúan como zonas de alarma.


Por eso tratar un órgano aislado suele ofrecer alivios parciales, pero no soluciones sostenibles.


Holismo: una visión antigua que hoy la ciencia empieza a confirmar


Actualmente, la investigación muestra conexiones claras entre:

  • Intestino e inflamación sistémica
  • Microbiota y salud cardiovascular
  • Procesos inflamatorios y tejidos distantes

Lo que durante años fue considerado “holístico” hoy empieza a ser biológicamente demostrable.


No se trata de mirar todo a la vez sin criterio, sino de entender cómo los sistemas se influyen entre sí.


El enfoque Detox 3E aplicado a la inflamación de las mucosas


Mi metodología Detox 3E: Evita, Equilibra y Elimina trabaja precisamente sobre este terreno común.


Evita
Reducir aquello que perpetúa la irritación y la inflamación.


Equilibra
Restaurar microbiota, mucosas, sistema inmune y nervioso.


Elimina
Facilitar una eliminación progresiva y respetuosa, sin forzar al cuerpo.


El objetivo no es “apagar síntomas”, sino devolver al organismo su capacidad de regulación.


Cuando el terreno mejora, el cuerpo deja de fragmentarse


Muchas personas experimentan mejoras simultáneas en diferentes áreas:

  • Mejor digestión
  • Menos inflamación
  • Más claridad mental
  • Energía más estable

No porque se haya tratado todo por separado, sino porque se dejó de fragmentar el cuerpo.


Una invitación


Si convives con síntomas persistentes, inflamación de bajo grado o la sensación de que los enfoques tradicionales no han sido suficientes, quizá no necesites más intervenciones aisladas, sino una mirada integradora y personalizada.


Acompaño procesos desde la metodología Detox 3E, con una visión naturopática y holística, adaptada a cada persona.


Si sientes que tu cuerpo lleva tiempo pidiendo atención, puedes solicitar una consulta conmigo.


A veces, el primer paso no es hacer más, sino mirar mejor.


BIBLIGRAFÍA:

  • Koeth RA, Wang Z, Levison BS, Buffa JA, Org E, Sheehy BT, et al. Intestinal microbiota metabolism of l-carnitine, a nutrient in red meat, promotes atherosclerosis. Nat Med. 2013;19(5):576-585. 

  • Hoyles L, Jiménez-Pranteda ML, Sandoval D, et al. Effect of dietary fiber on trimethylamine-N-oxide production after beef consumption and on gut microbiota: MEATMARK – a randomized cross-over study. Eur J Clin Nutr. 2023;77:1451-1460. 

  • Zhu W, Gregory JC, Buffa JA, et al. Gut microbiota-dependent phenylacetylglutamine in cardiovascular disease: current knowledge and new insights. J Clin Invest. 2023;133(7):e165455. 

  • Nagpal R, Yamashiro Y. Gut microbiota, intestinal permeability, and systemic inflammation: a narrative review. Front Immunol. 2024;15:1418861. 

  • Zhang X, Wu Y, Jin L, Feng C, Wang Y, et al. The gut-heart axis: Unveiling the roles of gut microbiota in cardiovascular diseases. Heart Lung Circ. 2025;[Epub ahead of print]. 

  • Sagmeister A, Matter CM, Stähli BE, Scharl M. The Gut–Heart Axis: Effects of intestinal microbiome modulation on cardiovascular disease—ready for therapeutic interventions? Int J Mol Sci. 2024;25(24):13529. doi:10.3390/ijms252413529. 

  • Estruch R, Ros E, Salas-Salvadó J, et al.; PREDIMED Study Investigators. Primary prevention of cardiovascular disease with a Mediterranean diet supplemented with extra-virgin olive oil or nuts. N Engl J Med. 2018;378(25):e34. 

  • Dela F, Prats C. Update on the effects of physical activity on insulin sensitivity in humans. Physiol Rep. 2024;12(2):e15845. 

  • Bianchi F, et al. Polyphenols–Gut–Heart: An impactful relationship to improve cardiovascular health. Nutrients. 2022;14(8):1562. 

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    miércoles, 12 de noviembre de 2025

    Mercurio: Un legado tóxico y el nuevo paso mundial hacia su eliminación

     



    Un compromiso histórico en Ginebra

    La sexta reunión de la Conferencia de las Partes del Convenio de Minamata sobre el Mercurio, celebrada recientemente en Ginebra, marcó un hito en la historia de la salud ambiental.

     

    Los representantes de más de 140 países adoptaron decisiones orientadas a eliminar progresivamente el uso del mercurio en productos, procesos industriales y aparatos médicos, reforzando la cooperación internacional para reducir su liberación.

     

    Este acuerdo global es de vital importancia porque el mercurio, aunque ya no goza del protagonismo industrial de hace décadas, sigue presente en amalgamas dentales, minería artesanal, cosméticos ilícitos, materiales eléctricos, combustibles fósiles y alimentos marinos

     

    Pequeñas cantidades acumuladas durante años pueden generar efectos neurológicos y metabólicos severos sin que la persona lo advierta, especialmente en poblaciones vulnerables: niños, mujeres embarazadas y trabajadores expuestos.

     

    El doble rostro del mercurio

     

    El mercurio posee una toxicidad acumulativa.
    No se elimina con facilidad, se deposita en hígado, riñones y sistema nervioso central, y atraviesa la placenta con una facilidad que ha inquietado desde los años 1970. 

     

    Aunque existen episodios agudos bien documentados —como el desastre japonés de Minamata en los años 50—, el desafío actual es distinto: la intoxicación crónica de bajo nivel, difícil de diagnosticar y por ende de tratar.

     

    Las personas afectadas suelen sentir fatiga persistente, niebla mental, cefaleas, migrañas, ansiedad, alergias recurrentes o sensibilidad a productos químicos.

     

     Con frecuencia se catalogan como “trastornos inespecíficos” o “somatizaciones”, y el vínculo con exposición mercurial pasa desapercibido.

     

    El problema es que, a diferencia de otros metales, el mercurio interfiere con cientos de procesos enzimáticos, especialmente los dependientes del grupo –SH y del glutatión, perpetuando el estrés oxidativo.

     

    Por qué la desintoxicación profesional es esencial

     

    En redes sociales abundan recomendaciones de “detox casero” con alimentos verdes, cilantro o suplementos de moda. Sin embargo, el manejo del mercurio exige conocimiento profesional.

     

    Liberar metales del tejido sin una estrategia de drenaje acaba recirculándolos hacia órganos nobles, agravando los síntomas neurológicos.

     

    Un protocolo natural responsable contempla tres etapas básicas:

    1. Preparación y drenaje: restaurar la función intestinal, hepática y renal antes de mover el metal.
    2. Movilización segura: uso graduado de agentes quelantes naturales o fitoterápicos específicos, bajo supervisión profesional.
    3. Recuperación celular: reponer antioxidantes (GSH, selenio, zinc), minerales esenciales y nutrientes mitocondriales para evitar reintoxicación.

    De estas intervenciones dependen la eficacia y la seguridad del proceso. 

     

    La importancia del contexto individual

     

    No existe un “detox universal”. Cada organismo posee diferentes capacidades de metilación y excreción. Factores como la genética (MTHFR, GSTT1), la presencia de implantes dentales, la alimentación rica en pescados grandes o la exposición laboral modifican el pronóstico.

    Tampoco se trata solo de “eliminar tóxicos”; el proceso debe integrar una reeducación alimentaria, manejo emocional y estrategias de consistencia a largo plazo.

    El objetivo no es solo “limpiar”, sino restaurar la capacidad natural de autodepuración que el mercado industrial y el estrés químico urbano han silenciado.

     

    El propósito de Minamata y nuestro rol personal

    El espíritu del Convenio de Minamata trasciende la regulación industrial: representa un reconocimiento global de que la salud humana y la del planeta son una sola.

    Eliminar el mercurio de las cadenas productivas implica reparar el vínculo entre química y vida. Sin embargo, las políticas públicas actúan a largo plazo; la protección individual debe comenzar hoy.

    Optar por consultar a profesionales especializados, evaluar la carga corporal y aplicar protocolos seguros de desintoxicación es una forma de apoyar esa misma meta a nivel micro y personal.

    Cada persona que recupera su vitalidad reduce también su huella tóxica ambiental, cerrando el ciclo entre autocuidado y ecología.

     

    Un mensaje de esperanza y responsabilidad

    A pesar de la larga historia del mercurio en nuestra civilización, nunca antes hubo tantas alternativas naturales  y conciencia global como ahora.
    La decisión de Ginebra es una reafirmación de que la salud no es negociable y que la ciencia y la naturaleza pueden cooperar para sanar el mismo problema que crearon.
    El primer paso comienza por informarnos, cuidarnos y no intentar desintoxicarnos solos.
    La orientación profesional garantiza que la cura no se convierta en nuevo daño.

    La humanidad ha iniciado una nueva era post‑mercurial; nuestro compromiso es que también sea una era de salud consciente y vida sostenible.

    Mi experiencia personal me llevó a estudiar los métodos naturales de desintoxicación del mercurio. Ahora pongo esa experiencia y los protocolos naturales que desarrollé al alcance de las personas que necesitan y quieren desintoxicarse.

     

     

    Un proceso de evaluación naturopática puede ayudarte a identificar los posibles focos de exposición, valorar tus sistemas de eliminación y diseñar un plan personalizado de desintoxicación natural, adaptado a tu ritmo y tus necesidades.

     

     

    Si deseas desintoxicarte de manera natural y profesional te invito a comunicarte conmigo enviándome un mensaje por email (ereboll@gmail.com), o un mensaje directo a mi Instagram https://www.instagram.com/eugeniareboll/ o a mi Facebook https://www.facebook.com/eugeniarebollnaturopata/

     

     

    Referencias 

    • Naciones Unidas. (2024). Informe final de la sexta reunión de la Conferencia de las Partes en el Convenio de Minamata sobre el Mercurio. Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). https://www.mercuryconvention.org
    • Clarkson, T. W., Magos, L., & Myers, G. J. (2003). The toxicology of mercury—Current exposures and clinical manifestations. New England Journal of Medicine, 349(18), 1731–1737. https://doi.org/10.1056/NEJMra022471
    • Mutter, J., Naumann, J., & Guersel, M. (2021). Mercury and chronic neurotoxicity: molecular and clinical approach. Frontiers in Bioscience, 26(2), 97–118. https://doi.org/10.2741/4893
    • Bjørklund, G., Evans, T. D., et al. (2022). Mercury exposure and strategies for detoxification: clinical and molecular aspects. Biometals, 35(5), 1157–1170. https://doi.org/10.1007/s10534-022-00422-z
    • Mutter, J., & Frey, J. (2019). Natural chelating agents in chronic metal toxicity. Environmental Research, 178, 108689. https://doi.org/10.1016/j.envres.2019.108689